Un monumento histórico nacional fue nuevamente escenario de la inseguridad ya que fue sustraído del convento de Santo Domingo una importante pieza de la estatua en memoria de monseñor Marcolino Benavente, quinto obispo de San Juan de Cuyo, fundador del colegio Lacordaire e impulsor de la imagen del Cristo Redentor en la Cordillera de los Andes.
La comunidad dominica denunció que los robos son habituales y que no cuentan con protección policial, a pesar de que el espacio es monumento histórico nacional y lugar frecuente para turistas.
El ataque perpetrado en el barrio de San Telmo fue al escudo episcopal de monseñor Benavente, realizado en bronce que fue apalancado por dos o tres personas mientras el sacristán de la basílica preparaba los elementos para la misa, según publicó la agencia NA.
Los robos en el convento son habituales, y a pesar de que se realizaron insistentes pedidos, ningún policía custodia este espacio de la ciudad al que afluyen miles de turistas para ver el templo y el mausoleo de Manuel Belgrano.
La imagen, compuesta de metales y mármol, fue emplazada en 1911 en el convento de Santo Domingo para rendir homenaje al obispo, fallecido un año antes, luego de un extenso ministerio episcopal en las provincia de San Juan y Mendoza, eximio predicador y educador de generaciones de referentes sociales y políticos de aquella época.
Fray Juan Pablo Sicouly, síndico del convento, afirmó que este tipo de robos supone una pérdida de los símbolos que recuperan la íntima unión entre la historia de la Iglesia y la nacional, y lamentó que las sustracciones se produzcan con tanta frecuencia: "Estamos acostumbrados", expresó.
"Hasta hace poco, siempre venían a robarnos, y al advertirlo teníamos que pasearnos por las casas de antigüedades del barrio porque enseguida se iban de acá y lo cambiaban por plata", ilustró el sacerdote.
Explicó que "siempre intentan robar cosas de bronce". "Una práctica muy común que tienen es mostrarse interesados por algún monumento u obra y enseguida empiezan a tocarlo para ver si pueden aflojar algo y llevárselo", sostuvo.
Además de los robos en el convento, son frecuentes los arrebatos a turistas que visitan el monumento al creador de la bandera, Manuel Belgrano, o también a los oficinistas que utilizan los escalones del patio colonial para distraerse en la hora de almuerzo.
"Hemos pedido seguridad, pero la policía no nos puede dar guardia porque tienen que ir todos a Plaza de Mayo. Al menos nos han asegurado patrullar la zona", contó el fraile.