Las cinco lecciones que dejó la Selección

Argentina perdió el último partido del Mundial ante Alemania con dignidad y dejando un gran ejemplo para la sociedad. Los cinco paradigmas que expusieron los jugadores en la cancha. Por qué deberían ser observados por los referentes políticos y sociales locales.

Foto: Télam
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El partido contra Alemania finalmente se perdió, pero Argentina peleó con dignidad y fue un rival duro para con los germanos. Sin embargo, la derrota en el Mundial no fue tal, por muchos motivos.

Primero porque se llegó a una final del mundo después de 24 años de no lograrlo. Debe recordarse que pasaron desde Italia 90 un regreso en octavos de final, tres en cuartos y una primera ronda.

La Argentina ganó seis partidos seguidos y el séptimo estuvo peleado, muy peleado. Con situaciones de gol que podrían haber torcido el resultado final. No ocurrió, pero pudo haber ocurrido y ello merece destacarse.

Segundo, nadie puede desconocer la garra que puso el equipo argentino para lograr el sueño imposible, que —dicho sea de paso—no fue trunco del todo: llegar hasta la final superó cualquier expectativa. Duele haber perdido contra Alemania, ciertamente, pero, como se dijo, fue de manera más que digna.

Tercero, el equipo argentino dio una lección de cómo se debe jugar al futbol, pero también cómo se manejan y conviven un grupo de jugadores en sincronizado equipo.

Nadie intentó tener más protagonismo que nadie. Ninguno se arrogó victorias propias y todos insistieron en hablar de sus éxitos en conjunto. "Este grupo tiene mucho más para demostrar y para ganar", dijo, por caso, Lucas Biglia luego del partido de ayer.

Algo similar dijo Marcos Rojo a través de su cuenta de Twitter: "Gracias a este grupo increíble aprendí mucho a lo largo este tiempo es una pena que se nos escapó".

Cuarto, la humildad del equipo argentino perduró hasta después de la derrota contra Alemania. 

"Aparte de grandes jugadores, mejores personas y esto no nos vamos a olvidar nunca", observó Pablo Zabaleta.

Quinto, la gratitud que demostraron los jugadores argentinos hacia los que los apoyaron. "Gracias a todos por el gran apoyo que nos dieron en cada partido; dejamos todo y no alcanzó", posteó Martín Demichelis.

Lo que hizo la Selección, ¿no debería ser acaso un ejemplo para los referentes políticos y sociales argentinos? Más aún, ¿no debería ser un paradigma para la sociedad toda?

El Mundial terminó finalmente, y la derrota ante Alemania será superada más temprano que tarde. Lo relevante ahora es lo antedicho, el arquetipo que dejaron los jugadores, no ya con sus palabras, sino con su trabajo dentro de la cancha.

Si la sociedad logra aprender esta lección, no solo podrá enfrentar mejor el futuro que le toca en suerte, sino que además sabrá superar los momentos de desazón.