Peter Rhee de la Universidad de Arizona en Tucson junto a Samuel Tisherman, en la Universidad de Maryland, College Park, ha demostrado que es posible mantener durante horas cuerpos en un estado de "animación suspendida".
Este método, que hasta ahora solo se ha probado en animales, es absolutamente radical: consiste el drenar toda la sangre del cuerpo y congelarlo a 20°C menos que la temperatura normal corporal. Una vez que se ha tratado la lesión, se vuelve a bombear la sangre por las venas y el cuerpo se va calentando lentamente, dicen en la BBC.
En cuanto se empieza a bombear la sangre, el cuerpo se pone rosado", cuenta Rhee. A cierta temperatura, el corazón vuelve a la vida por su cuenta. "Es raro, a los 30°C el corazón late una vez, de la nada, y luego continúa haciéndolo y recupera el pulso a medida que se calienta".
Rhee, quien obtuvo reconocimiento mundial al tratar a la congresista Gabrielle Giffords después de un tiroteo en 2011, suele ser más atrevido y dice que no descarta que en un futuro la animación suspendida pueda hacerse a largo plazo. "Lo que estamos haciendo es la parte inicial de ese experimento".
La cruzada de Tisherman de rescatar de la muerte a las personas que están al borde de ella comenzó en la facultad de medicina, donde fue alumno de Peter Safar. Se trata de una disnastía inspiradora: en los años 60, Safar fue pionero en Resucitación Cardiopulmonar (RCP), el procedimiento de masaje cardíaco que usamos hoy en día para reanimar el corazón.
La obra de Safar cambió nuestra percepción de la muerte, desdibujando el punto destinado a marcar el fin de nuestras vidas.
"A todos nos criaron con la idea de que la muerte es un momento absoluto, cuando mueres, no puedes regresar", cuenta Sam Parnia, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. "Esto solía ser cierto, pero gracias al descubrimiento de la RCP, comprendimos que nuestras células no están irreversiblemente muertas: sobreviven durante horas, incluso después de convertirnos en cadáver, podemos ser rescatados".
"Cada minuto que pasan esos órganos sin oxígeno los va matando", explicó Tisherman.