La ciencia busca responder los interrogantes que encierra la muerte de Andres García Campoy. El joven estudiante fue hallado con un tiro en la cabeza, luego de que intentara atravesar un control de Gendarmería en la Ruta 7, el pasado 13 de junio.
Los peritos de Policía Científica ya tienen en su poder la carabina 22, el arma que el chico llevaba en su Peugeot 505, y la misma que los gendarmes -que estaban en el control vial- dijeron que el joven usó, primero para resistirse al procedimiento y que luego habría empleado para quitarse la vida.
Pero está versión no convención al fiscal Jorge Calle, quien cambió la caratula del caso y empezó a sospechar de un posible homicidio, cuya autoría estaría a cargo de los gendarmes.
Esta hipótesis, mereció la imputación a dos gendarmes por parte del juez federal Walter Bento.
Sobre el armamento se realizarán tres estudios clave: Un examen completo de la física de la carabina, cómo se acciona, qué tipo de balas lleva y si requiere un procedimiento manual, como se dijo en un primer momento. En síntesis, un estudio completo de las características.
En tanto, se la someterá a análisis biológicos, los que incluyen la búsqueda de material genético, como sangre, cabellos y huellas dáctilares.
Por último, para determinar la trayectoria de la bala que mató a "Andy", se analizará la dirección que tomaron los distintos elementos del proyectil que quedaron en el cráneo de la víctima. La autopsia reveló que la bala se desintegró tras el impacto.
Todos los análisis se realizarán en el laboratorio de Policía Científica y se aguarda la presencia de los abogados querellantes para que actúen como auditores del proceso.
Los informes arrojados por las pericias serán realizados bajo un protocolo y una cadena de custodia para mantener la integridad de los elementos investigativos. Los mismos serán empleados en la reconstrucción de la escena que se desarrollará este jueves en el puesto de Gendarmería de la Ruta 7.