Cierre de plazas: una medida ¿parche o necesaria?

En medio del debate público por la inseguridad, el cercado de ciertos espacios públicos se evalúa como vía paliativa al avance del vandalismo. Algunos intendentes no descartan la idea mientras que desde la oposición piden atender el problema de fondo. Ricardo Ponte, arquitecto e investigador social y urbano del Conicet, da su visión del tema.

Foto: MDZ
Foto: MDZ

Mientras el recinto de la Legislatura provincial se calienta con la discusión por una Ley de Emergencia en Seguridad, la medida de cerrar las plazas de los barrios frente al avance del vandalismo resurgió y abrió un nuevo debate.

Intendentes consultados por MDZ evaluaron la alternativa y fluctuaron en sus opiniones al indicar que debería ser una medida a implementar "en última instancia", otros no la descartaron frente a la inseguridad creciente y hubo quienes la tildaron como un parche más que no soluciona la problemática de fondo.

Sobre el final, la opinión de un investigador social y urbano del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas que la califica de "un mal menor".

Estudiar cada caso

El intendente de San Rafael, Emir Félix (PJ-Integración Peronista), conversó con este medio acerca de esta medida y luego de admitir que “es preocupante” el nivel de inseguridad en su departamento, sostuvo que hay que evaluar el cierre de plazas en cada caso en particular e invitar a los vecinos a que expresen sus opiniones a ese respecto.

“La verdad es que nosotros nos lo hemos planteado como posibilidad y con los vecinos estamos apostando a los foros para que opinen ellos; porque cada lugar cada situación cada distrito es distinto”, puntualizó Félix.

Reconoció que en diversos distritos del sur la destrucción de espacios públicos y el vandalismo crece día a día traduciéndose en importantísimos costos para la comuna que debe salir a repararlos en pos de su preservación.



“Por ello no me niego a la idea (del cierre de plazas), considero que está bueno discutirlo en foros vecinales y poder considerar los distintos casos”, reafirmó al hablar de “espacios públicos controlados”.

Al preguntarle sobre cómo se encuentra su departamento en materia de Seguridad pública, reveló: “Muy preocupante en el sentido de que suceden cosas que hace diez años no sucedían; tenemos una impresionante cantidad de robos domiciliarios seguro. No me hace falta ver las estadísticas, es impresionante”, señaló con preocupación.

En ese orden, se mostró autocrítico al deslizar: “Algo debemos estar haciendo mal, desde los tres poderes” y apuntó al colapso del sistema carcelario, a la nula celeridad de la Justicia en su actuación, a la formación depreciada de los ámbitos educativos, entre otros factores.

No ceder terreno al vandalismo

Carlos López Puelles, intendente de Luján de Cuyo (PJ-Corriente Peronista), admitió que no descarta evaluar el cierre de determinadas plazas en su departamento aunque se inclinó por “ganar los espacios públicos para no ceder espacio al vandalismo”.

Consideró que el cercado de las plazas “no deja de ser una medida, una alternativa; pero, el tema es que si nosotros tenemos que llegar a cerrar las plazas para no ser sujeto de vandalismo le seguimos cediendo terreno, justamente, al vandalismo”, consideró López Puelles en conversación con MDZ.

En ese orden, hizo foco en la conducta que debe adoptar la comunidad toda. “Tenemos que tomar la iniciativa de recuperar esos espacios; es decir, que el gobierno los arregle pero que entre todos los cuidemos y preservemos”.

Añadió que debe volverse a un sistema social donde existan premios y castigos. “Junto con los vecinos tenemos que volver a ganar la calle porque es un espacio público para vivirlo, en el que no tenemos que tener miedo de estar”, opinó al tiempo que garantizó que en Luján se ha incrementado la presencia de preventores en las calles y se está analizando la posibilidad de instalar cámaras de seguridad que trabajen en forma conjunta con el 911.



En consonancia con Félix, dijo que Luján tuvo un pico de inseguridad hace unas semanas que activaron las alarmas de muchos lugareños.

Un parche más

Por su parte Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz (UCR), puso el punto crítico respecto del cierre de plazas al resaltar que hay herramientas que actualmente están desaprovechadas por lo que, en este escenario, plantear el cercado de espacios públicos es “subvertir el debate” en torno a medidas de Seguridad.

En ese sentido, el jefe de la comuna radical postuló que tiene más de 50 cámaras de seguridad instaladas en diversas plazas que no pueden ser, efectivamente, utilizadas porque el Ministerio de Seguridad no realizan la conexión y el monitoreo necesarios.

“Estamos haciendo un promedio diez plazas promedio por año, nuevas, totalmente renovadas, con baldosas, cámaras de seguridad, equipamiento antivandálico, en algunas, incluso, con pistas para skaters con una inversión de 40 a 50 millones de pesos por año y en general nunca son noticias”, precisó enojado haciendo hincapié en la cantidad de recursos que se desperdician.



Sostuvo, en tal sentido, que “ponerles rejas o no a una plaza, en este escenario, es subvertir el debate” y apuntó, principalmente, a la falta de prevención en materia de Seguridad pública.

“Si no cambiamos el concepto de prevención de la inseguridad y de vandalismo como es una cámara de seguridad, monitoreada in situ, todo el tiempo, por el sistema policial, es inútil e innecesario hablar de cerrar las plazas”, sentenció Cornejo.

Y enfatizó: “¿No será mejor ir paso por paso? Es decir, que las cámaras estén conectadas in situ y que uno vea a alguien cometiendo un delito y que la policía se lo lleve por violar el código de faltas porque el vandalismo es considerado una falta”, señaló.

Asimismo, le aclaró a Luis Lobos, intendente de Guaymallén, que llegó de Londres maravillado con las plazas británicas cerradas, que “los vecinos de esos espacios tienen llaves de los mismos porque son extensiones de edificios. En las ciudades densamente pobladas, se reservan espacios a los edificios de departamentos para que puedan usarlos, son espacios privados”, pasó en limpio Cornejo al tiempo que hizo hincapié en la Plaza Biritos de su Godoy Cruz que desde hace unos años está cerrada y se convirtió en uno de los primeros antecedentes de esta iniciativa.

Por último, Cornejo usó el término -a secas- “mal” para referirse a la inseguridad en su departamento y opinó que la reciente media sanción al Proyecto de Ley de Emergencia en Seguridad “no hará que los delincuentes dejen de cometer delitos”.

Apuntó, en ese sentido, a la necesidad de recursos competentes y al mejoramiento en la calidad de gestión.

Un mal menor

El arquitecto e investigador social y urbano, Ricardo Ponte, calificó la medida como “un mal menor”.

Si bien sostuvo que el cercado de las plazas no se adecua con la tradición cultural mendocina, la evaluó como una medida a analizar en casos puntuales.

“Por un lado, el cierre de plazas no responde a una tradición cultural nuestra. Pensando como referencia los square, se puede citar la película de Nottin Hill a propósito, donde se muestra este tiipo de plazoletas que son típicas de Londres. Allí hay una larga tradición de que los espacios están cerrados; es decir, son públicos en el tema del uso pero hay restricciones en el tipo horario. Eso existe en todo el mundo”, comentó Ponte en conversación con MDZ.

El científico reparó en la cantidad de dinero que deben destinar las administraciones públicas al cuidado, mantenimiento y reparación de las plazas y, en ese sentido, la consideró como una alternativa sobre todo para espacios que “permanentemente están castigados por actos vandálicos”, subrayó.

Indicó, asimismo, que la ciudad de Mendoza ha sufrido una metamorfosis que justifica, en cierto modo, pensar en estas opciones frente al avance de la inseguridad.

“Venimos de ser una ciudad chica donde teníamos la ventana abierta, sacábamos la silla y veíamos la televisión desde la vereda, esa Mendoza ya no existe, donde los chicos dejaban la bicicleta en la puerta y entraban a tomar la leche y después salían; esa Mendoza ya no existe”, comentó.

“A nosotros, como mendocinos, que hemos visto una Mendoza con una gran confianza en lo público se ha ido perdiendo y eso nos provoca un dolor de decir Mendoza ya no es Mendoza, es una metrópoli”, recalcó.

De allí que precisó que en medio del “vandalismo creciente se piensa como solución en cerrar determinados espacios públicos. No todos son sujetos de los mismos actos vandálicos, algunos están como estigmatizados. Algunos que estarían en una categoría en riesgos, algunas plazas lo están más que otras y sobre ellas habría que actuar”.

Para reforzar sus argumentos y haciendo un parangón aclaró que “no me parece una solución feliz tener que amputar una pierna pero visto el grado de infección que tiene es un mal menor, es como un límite”, finalizó.