La inspección General de Seguridad (IGS) citará esta semana a los ocho agentes penitenciarios que estuvieron en el control de Gendarmería la fatídica tarde del 13 de junio pasado cuando por causas que se investigan, Andrés García Campoy perdió la vida por un disparo en la cabeza.
Según fuentes consultadas, los agentes que se desempeñan en Almafuerte, sólo prestarán una declaración informativa y no testimonial, al no estar imputados de ningún delito. Trascendió que tampoco son investigados por la justicia federal.
No obstante, IGS actuará de oficio en el ámbito interno para determinar las circuntancias de tiempo, modo y lugar en la que se encontraba el personal penitenciario.
Con los datos aportados se elaborará un informe para el interior del organismo disciplinario, que podría ser ofrecido al fiscal Walter Bento, en el caso que lo requiera.
En los inicios de la investigación, el fiscal Jorge Calle, secuestró las armas reglamentarias de todo el personal policial que se encontraba ese día en el control de gendarmería y antes de pasar la causa a Bento, cambió la calificación del hecho, por "homicidio agravado".
De acuerdo a las versiones de los gendarmes, "Andy" -como le decía su familia- se había quitado la vida, después de tratar de evitar someterse a la inspección, valiéndose de la carabina 22 que tenía en su poder.
Pero, la escena en la que fue hallado el cuerpo, el tamaño y la posición en la que se encontró el proyectil, cambiaron radicalmente la hipótesis de la causa de la muerte.