El Ramadán, que es el mes de ayuno que realiza la comunidad musulmana "con la sincera intención de adorar a Dios", según los clérigos de esa religión, comenzará este domingo en todo el mundo y también en Argentina, país "ejemplo de convivencia y libertad de conciencia", según Firas Elsayer, prosecretario general del Centro Islámico local.
En diálogo con la agencia estatal Télam, Elsayer sostuvo que son 57 los países del mundo los que tienen mayoría musulmana en su población, y en Argentina, si bien "no hay una cifra clara" de la cantidad, "son cientos de miles" sus practicantes.
De todas formas, hace "más de 150 años que el Islam se practica en Argentina" y forman parte de la sociedad "en sus diferentes ámbitos como la cultura y la política", afirmó.
Elsayer destacó asimismo al Papa Francisco al considerarlo como un "importante referente para los cristianos católicos del mundo", y también "para los musulmanes por su sentido del diálogo y respeto al otro".
Ramadán es el cuarto de los cinco pilares del Islam: la profesión de la fe, la oración, la limosna, que es "la distribución equitativa de la riqueza de calidad obligatoria", el ayuno durante Ramadán, y la peregrinación a la ciudad saudí de La Meca, que "todo musulmán debe hacer al menos una vez en la vida".
Elsayer explicó que durante los días que dura el Ramadán, "la persona se levanta un poco antes del alba, come algo liviano, hace una oración corta del amanecer y comienza luego una jornada de ayuno que se extiende hasta el ocaso".
La intención es que el ayuno sea un "acto para complacer a Dios", y por ello "se desarrolla una relación muy directa entre el cielo y la persona a través del ayuno, porque el único que ve es Dios". El religioso explicó que "cuando la persona rompe el ayuno, durante el ocaso, Dios acepta sus súplicas", y "durante la noche el musulmán bebe, come y se reúne con familiares".
"Ramadán es mucho más que no comer y beber entre el ocaso y el alba con la sincera intención de adorar a Dios", sostuvo Elsayer: "el ayuno educa al alma y el autocontrol de la persona, y fortalece su voluntad".
Además, "se desarrolla el sentimiento de solidaridad, piedad y compasión por el prójimo", ya que cualquier musulmán "siente el mismo hambre y la misma necesidad de quien no tiene la posibilidad de comer o beber todos los días", sostuvo. Según destacó, el beneficio alcanza también a "la salud", ya que "todo el año se acumulan excesos y toxinas nocivas con la mala alimentación, y con el ayuno se purifica el cuerpo".
Ramadan es el noveno mes del calendario musulmán, que se rige según los ciclos lunares, que difiere del solar por una diferencia de 11 días. "Hay un interés especial en que sea lunar y no solar, porque al tener diferencias de días con el calendario gregoriano, todos los años es diferente el día del inicio de Ramadán", explicó Elsayer.
De esta forma, mientras que en el hemisferio norte el ayuno de Ramadán tiene más horas porque es verano, en el sur los días son más cortos, por lo que dicho ayuno dura menos que en otros países. Debido a que con los años el Ramadan se vive en distintas temporadas, "el musulmán siente que la vida tiene períodos, que no siempre es igual, y eso es muy importante para la comunidad".