Los padres de la sala de cuatro de la Escuela Provincias Cuyanas de Luján de Cuyo entraron en estado de conmoción luego de que una madre denunciara que la maestra "encerraba a los pequeños en una jaula".
La mujer denunció la situación a las autoridades del jardín, se dio aviso a la supervisora, a los directores zonales y a la Dirección General de Escuelas, que inmediatamente intervino, y esta mañana se acercaron al establecimiento para comprobar los dichos.
La Directora de nivel inicial, Beatriz Zangrandi explicó que en la salita existe una especie de placard pero más profundo en donde se guardan los juguetes, y para preservar el lugar de daños y/o robos se lo protegió con una puerta de rejas que permanece abierta durante las horas de juegos y los chicos pueden entrar y salir para buscar sus juguetes.
Aparentemente uno de los pequeños "se asustó" con la posibilidad de quedarse encerrado allí y se lo comunicó a su madre, de acuerdo a lo que contó la Directora.
"No hay ningún depósito o jaula en el lugar".
Aunque no descartó que en algún momento los niños puedan haber jugado "a que la cierro y la abro", lo que podría haber causado temores en el menor, por lo que se decidió retirar las rejas que custodian el placard.
"Ante las quejas de la mamá, su preocupación, se decidió sacarle la puerta de reja, para que ningún niño tenga miedo ni piense que lo pueden dejar adentro", indicó Zangrandi.
Las autoridades escolares, junto al gabinete psicológico y autoridades de la DGE hablaron con la madre y "ella se habría quedado tranquila", afirmó la Directora.
¿El aislamiento como castigo?
Consultada sobre la posibilidad de que la maestra pusiera al pequeño en el recinto para mantenerlo alejado del resto de sus compañeritos por alguna posible mala conducta, la profesional indicó que "de ninguna manera el aislamiento es un castigo permitido hoy en día, sino que se plantea en todos los casos la reflexión".
La maestra no los podría haber dejado allí con todos los juguetes a modo de castigo porque sería como un premio. Según sus declaraciones no se trataría de un espacio reducido sino de un recinto de juego.
En caso de que un niño se porte mal lo que se hace es "conversar con él, se le dice: vamos a pensar sobre lo que pasó", y siempre se trata de hacerlo de manera de que no lo vea el resto del grupo "para que el niño no se sienta en ridículo".
"La evolución de la sociedad nos va diciendo que no es la forma de corregir -enviar a un niño al rincón- la forma adecuada es contarles sobre la importancia de vivir en paz y armonía y de no hacerle al otro lo que no queremos que nos hagan", indicó Zangrandi.
"Sabemos que la violencia sólo trae más violencia", finalizó la profesional.