Una investigación de la Universidad de Harvard, Estados Unidos determinó que los camarones podrían ser lo próximo en plásticos.
El material con el que están hechas sus corazas, llamado "chitosan" y el material superior conocido como "fibroin", combinado por los investigadores dio lugar al "Shrilk", una sustancia increíblemente maleable y fuerte.
"Podemos tener las propiedades del plásticos si cambiamos la forma en la que lo fabricamos", aseguró Don Inger, el director del Wyss Institute según la CNN.
La palabra plástico aplica a cualquier sólido moldeable, aunque esté asociado a materiales hechos con petroquímicos.
Por otro lado, Shrilk es totalmente biodegradable, asegura Ingber y agrega: "esto puede no resolver todo el problema -la contaminación generada por plásticos- pero pensamos que es el primer paso".
El principal desafío para el shrilk será mejorar la relación precio-efectividad. En la industria de los camarones existe mucho descarte, y eso es algo que deberán aprovechar.
"Necesitamos trabajar con productos reales, competitivos en diseño, durabilidad y costo, el material existe, el proceso de manufactura existe, solo requerimos integrar todo", aseguró Ingber.
Quizás, una nueva parte de la industria del plástico servirá para bien.