Previas: ¿Qué sentido le encuentran los adolescentes?

Los profesionales profundizan acerca de este fenómeno posmoderno que llega a poner en peligro la vida de los jóvenes. ¿Cómo deben acompañar los adultos?

Ya sabemos y entendemos que la famosa “previa” forma parte del ritual nocturno de estos tiempos y que se trata de una reunión en hogares de adolescentes antes de ir a un boliche o una fiesta donde circulan y se ingieren grandes cantidades de alcohol.

Esa reunión está compuesta por diversos factores de “emociones” y “diversión” que conjugan bebidas diversas, apuestas, juegos y hasta el consumo de drogas. Pero, ¿cuál es el límite? ¿Por qué la “previa” llegó para quedarse?

MDZ dialogó con la Licenciada en Educación Marisa Pérez, quien nos ayudó a entender qué hay detrás de este “ritual”.

“Lo primero que hay que entender es que los hábitos de los chicos de la actualidad son diferentes y están impregnados de posmodernidad y consumo”, explicó Marisa Pérez.

“Definitivamente los códigos de diversión han cambiado, pero no para mejor. Consumir drogas o beber alcohol los motivan de una forma diferente y los llevan a sentirse mejor transitoriamente”, siguió la Licenciada.

Pero como es propio de un adolescente, jamás se reflexiona ante las consecuencias de las decisiones que se toman.

Según la profesional, la cultura posmoderna ha modificado los códigos de conducta. “Tomar alcohol hasta entrar en un coma, está bien visto para los más chicos”, indicó.

Además se rompen los códigos de comportamiento, desembocando en un nivel de descontrol.

¿De quién es la responsabilidad?

“Cuando un adolescente no se siente acompañado, toma decisiones -de acuerdo a su maduración evolutiva- solo y por eso se equivoca”, resaltó la Licenciada Pérez. “Cuando un chico que adolece está bien asesorado y se siente con la suficiente atención, se equivoca, pero no tanto”, agregó.

Quizás las prioridades de la vida en familia cambiaron. Hoy algunos padres priorizan el tiempo en sus trabajos, el crecimiento laboral y desempeño en los roles sociales. “El tiempo,definitivamente, es el mejor regalo que le podemos hacer a los que amamos”, reflexiona la experta.

El peligro comienza cuando las instituciones que acompañan el desarrollo de los jóvenes desconoce dónde están, con quién y qué están haciendo. “Cuando colocamos el foco en otras cuestiones de la vida y de repente nos queremos acercar a nuestros hijos, muchas veces es tarde”, señaló Pérez.

Las responsabilidad es de todas las instituciones y ámbitos que actúan como “protectores” de los más chicos. “A veces pensamos que poniendo límites lastimamos. Los límites no lastiman, ordenan”, añadió, a su charla con MDZ, la profesional.

“Muchas veces los adultos somos cómplices de estas situaciones, por diversas razones, a veces comerciales, otras económicas y hasta afectivas y no velamos por la protección de los demás seres humanos”, reflexionó y continuó: “Sí los empresarios nocturnos respetarían, los horarios, las normas y los límites impuestos por la sociedad, quizás estas cosas no pasarían. ¿No les parece que desde las diez de la noche a las tres de la mañana los chicos pueden disfrutar de una actividad nocturna, sin caer en los excesos? Este desorden de convivencia genera este tipo de caos”.

"Todos los problemas son remediables"

Se debe trabajar firmemente con los “factores protectores”. Es decir, con cada una de las instituciones que acompaña el crecimiento de los adolescentes. “Hablemos de la familia como pilar principal, los colegios, los clubes, etc. Si el adolescente se siente solo, actuá desorientado”, especificó.  “Cuando los chicos tienen la cabeza ocupada en actividades recreativas, como la música, el deporte, el arte, la cultura y sus afectos, no tienen la necesidad de buscar siempre más allá. Cuando ellos se sienten satisfechos no caen en los excesos”, destacó Pérez.

Quizás es hora de tomar otro modelo de diversión, el valor con el tiempo se modificó. Pero también es cierto que los chicos toman “esto” porque no hay un modelo claro. De pronto la “previa” se impone sobre las actividades recreativas y no se quiere ir. “El acompañamiento es fundamental, no debemos olvidarnos que en la sociedad todo tiene que estar pensando para que la convivencia mejore”, concluyó Marisa Pérez, Licenciada en Educación.