El domingo se vuelve a recordar a Silo en Punta de Vacas

Se cumplen 45 años de la primera arenga pública de Silo. Habrá una serie de actividades en el parque que Movimiento Humanista tiene en la montaña.

Foto: Kattigara.com
Foto: Kattigara.com

El domingo se celebrarán los 45 años del inicio de las actividades públicas del mendocino Mario Rodríguez Cobos, conocido como Silo, fundador del Movimiento Humanista que se extendió por todo el planeta.

Hace más de cuatro décadas, el hombre dio su famosa arenga “La Curación del Sufrimiento” en Punta de Vacas, sitio donde ahora los humanistas poseen un parque.

Así, ese día se podrá realizar actividades como visitas guiadas, recorridos, ceremonias, audición de la arenga y una comida conjunta.

Los organizadores informan que quienes quieran podrán dar allí su testimonio o bien hacerlo llegar a: testimonios.pdv@gmail.com. “Serán compartidos en la Sala ese día”, prometen.


El programa


12:00 Hs. Audición de la Arenga La Curación del Sufrimiento de Silo

13:00 Hs. Ceremonias, Oficio y de Reconocimiento

14:00 Hs. Lectura de Testimonios

15:00 Hs. Comida conjunta.

Lugar; Parque de Estudio y Reflexión de Punta de Vacas, Ruta 7, Km 1203, Mendoza



Antecedentes, según los propios humanistas



Haciendo un poco de historia, hemos de retrotraernos al comienzo de los años ‘60, cuando el joven Mario Rodríguez Cobos empieza dando su punto de vista a sus amigos, vecinos, compañeros, quienes pronto harían suya su propuesta y darían lugar a los primeros grupos de estudios sobre el cambio personal y social.

Aquello implicó la decisión de dejar otras de sus muchas actividades, como se desprende de lo que comentara: “Hice un reordenamiento de mis verdades internas y me decidí por este camino”. Más adelante, después de numerosas reuniones, retiros, viajes, estudios y experiencias, decidió, hacia mediados del ‘68, buscar un paraje andino donde realizar su retiro personal, fijado para comienzos del ‘69. Así fue cuando varios amigos nos pusimos en marcha para buscar el sitio adecuado, e indagando entre diversos terrenos dimos al final – y afortunadamente – con este formidable lugar en Punta de Vacas. Se hicieron los acuerdos del caso y allí fuimos con él un puñado de amigos en algunos medios de transporte el 1 de enero de aquel año, donde se estableció en solitario, construyendo su ermita.

Si bien interrumpió brevemente su retiro en alguna ocasión, cuando acudió a hablar cruzando la cordillera, o por la visita de algunos periodistas, siguió instalado en la montaña. Fue recién al finalizar aquel verano que aceptó hablar en público en ese mismo lugar, ante las negativas de las autoridades de permitir hacer un acto en el centro urbano. Ayudamos en los preparativos y aquel día asoleado de mayo pudo dirigirse, por vez primera, al público que se acercó al paraje. Su voz tronó con aquella frase: “Si has venido a escuchar a un hombre…” y devino en Silo, desglosando su pensamiento sobre la superación del dolor y el sufrimiento, la urgencia de la no violencia, descartar el deseo y atender a la necesidad, cerrar falsas puertas o proseguir en la historia, aprender a amar, elevar el espíritu, el cuerpo y mucho más. Todo esto en un país con censura y en un mundo convulsionado de mil maneras. Más tarde, presentaría sus revelaciones de esta etapa en La Mirada Interna.

Se había iniciado un movimiento y corriente de opinión, que devendría en el Movimiento Humanista, tal como aseveró, “Si hubiéramos encontrado una corriente que se hiciera eco de nuestras propuestas, seguro nos hubiéramos sumado; como así no fue, hemos de formar la nuestra propia”. Continuando su prédica con aquello de: “Hablo de lo que hace libre y feliz al ser humano”. Y cómo no, pues se trata de la premisa universal de: “Humanizar la Tierra”.

Pasaron unos 30 años antes de que volviera a disertar, en el ‘99, comenzando con aquel impactante “¡Aquí estamos de nuevo!”. Cinco años después expone otra vez, en la celebración anual de mensajeros, con un rotundo: “Fracasamos, pero ¡insistimos! (Ya que en el panorama mundial se enseñorea el auge de la violencia y los conflictos en general, a pesar de los esfuerzos realizados). Posteriormente, durante las Jornadas de Inspiración espiritual, en mayo de 2007, nos recomienda la Reconciliación como experiencia espiritual profunda, considerando que no hay avances en la liberación personal y social sin una reconciliación de gran calado. Todo lo cual se incluye en el texto ‘A cielo abierto’.

Estas son brevísimas menciones de lo realizado en este lugar de altas cumbres, con un despliegue de actividades que ha abarcado más de 4 décadas y ha cubierto todos los rincones del planeta con una variedad de temas, en numerosos encuentros, entrevistas, pláticas, actos y eventos. Así, nos ha dejado su obra en diversos textos, como un autor prolífico e inspirador; tanto en el campo del Nuevo Humanismo, como en su contribución a la nueva espiritualidad con ‘El Mensaje de Silo’.

Es por todo ello un ser excepcional, de personalidad paradigmática, sabio auténtico, guía incomparable, que nos conmueve y alienta. Quien no ha cesado un solo día de su vida en profundizar y expresar, generosa y desinteresadamente, sus descubrimientos con futuro para el bien de todos. Por eso: Gracias, Silo.