Espacios líquidos, manchas violentas y... acuarelas

Belén Espir, Silvia Basso y Dede Rovello Santamarina son las tres artistas que exponen sus obras este mes en el Salón de la Bolsa de Comercio.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Belén Espir, Silvia Basso y Dede Rovello Santamarina son las artistas que exponen desde este mes en el Salón de la Bolsa de Comercio (Sarmiento 199 de Ciudad), en una muestra en la que la potencia de los colores se alterna con la fragilidad de las líneas.

Espacios que se licuan

La figura humana es una sombra que se pierde en la ciudad, entre los edificios, en los paisajes. La figura humana como consecuencia de las líneas. Belén Espir fracciona los planos con líneas rectas y en ellos los espacios se licuan, se derraman.

La relación entre la humanidad y el entorno alcanza el cenit en Ciudad de la furia, una tela en la que la sangre (ese fluido que los ladrillos, el cemento y el metal no tienen) se derrama. El rojo se torna agresivo y, dejándose vencer por la gravedad, llega hasta nuestros pies.

Espir tiene una propuesta: mostrar el pandemónium citadino en permanente fuga. La rigidez de las rectas se suaviza gracias a un trazo justo. Y mientras que en todas las telas las líneas caen, decantan, en Vestigios de tormenta la artista cambia el sentido, con un movimiento horizontal en lo que, por los colores y el tema, tal vez sea el cuadro más optimista.

La violencia de las manchas

Las obras expuestas por Silvia Basso alientan una suerte de violencia que emerge de la explosión de colores. La mancha cobra vida al revelarse movediza e inquieta por delante de fondos sólidos. Hay toques de plateado, como en Desnudando el alma y Éxtasis, un riesgo que asume Basso y que por momentos da resultado, destacando puntos que afloran, y por momento es un quiebre innecesario del tono de la tela.

Hay una violencia que se mezcla con la velocidad. Y en esa mixtura se asienta el equilibrio de las telas. Y en el caso de De amores (díptico), a todo esto se suma el contraste y los textos que se funden con el resto, dándole valor a la palabra no por lo que dice, sino por lo que muestra.

Basso logra que en las telas exploten los colores gracias a la violencia de sus manchas.

Unas acuarelas más

Cúpulas, cuencos de barro, flores y algunos paisajes es lo que propone Dede Rovello Santamarina, todo realizado en acuarelas. No mucho más puede decirse de una colección que parece más acorde a un taller para principiantes que a un salón de exposiciones.

Perspectivas predecibles, tonos ya vistos hasta el cansancio, aburrimiento. Cúpulas, cuencos de barro, flores y algunos paisajes, no mucho más.

Alejandro Frias