Hay gente dispuesta a dar un poco de amor y hay niños esperando ese gesto. No se trata de adopciones ni de un pasajero gesto de compasión mediante una limosna o una donación.
Es poder acompañar a niños durante un tiempo, es solidaridad con quienes se encuentran en esa situación en la que se hallan dependiendo de fallos judiciales, en los que se vieron inmersos por conflictos de los que no son responsables.
Decenas de niños esperan ese gesto de la sociedad, de esa gente que puede brindar por un tiempo un lugar en el que los pequeños puedan sentirse protegidos, en un ambiente familiar.
El Programa de Apoyo Familiar o Familia Externa es el espacio en el que quienes se sientan capacitados y en condiciones pueden contener a los niños.
Una Familia Externa es una familia solidaria que recibe y brinda cobijo familiar a niños, niñas o adolescentes, solos o en grupos de hermanos, que han sido separados de su familia biológica por decisión de la Justicia de Familia, a instancias de los sistemas de protección de derechos de DINAF.
La responsabilidad que asumen estas familias es temporaria y tiene por objeto brindarles, durante el tiempo que persista su estadía, un ambiente que promueva su desarrollo integral (físico, psíquico, social), la restitución de derechos vulnerados y la promoción de un vínculo y un retorno con su familia biológica.
Cualquier familia puede recibir bajo su techo a estos niños, sólo necesitan garantizar que, durante el tiempo que estén separados los chicos de sus familias de origen, les brindarán el afecto y los cuidados necesarios para integrarlos a su propio grupo familiar.
Las familias externas deben, eso sí, respetar la identidad, el origen, la religión y la cultura de esos niños que reciben, además de promover el acceso a la educación, la salud, recreación, capacitación, etc.
Los niños que están vinculados a este programa son aquellos que tienen dictada judicialmente una medida de protección excepcional de derechos, por lo que esta modalidad de apoyo familiar no supone la figura de la adopción, sino de cuidado temporal, que es designado por un juez o a través de una medida de excepción tomada por un equipo técnico de la DINAF, hasta que pueda resolverse o mejorar la situación que dio origen a la separación de la familia de origen.
El papel del Estado
Las familias que reciben en su seno a un niño, niña o adolescente incluido en el Programa de Apoyo Familiar o Familia Externa cuenta, durante el tiempo en el que se haga cargo de estos chicos, con el apoyo de un equipo de profesionales de la Dirección de Restitución de Derechos, quienes les brindan apoyo permanente, acompañando a las familias para garantizar el
ejercicio de los derechos que los asisten, entre ellos, el de ser escuchados y que su opinión sea tenida en cuenta, además de identidad, educación, salud, recreación, etc.
La apoyatura profesional contempla el acompañamiento y contención permanentes de los chicos y las familias, con entrevistas, realización de trámites de diversa índole, tratamiento, informes, evaluaciones, etc.
Este apoyo familiar persiste hasta que el niño, niña o adolescente culmine su proceso de restitución definitiva a su familia de origen, en el caso en que el chico sea institucionalizado en una residencia alternativa de DINAF o, por último, cuando el chico culmina su proceso con una definición jurídica.
Básicamente el abordaje institucional de los niños, niñas y adolescentes con medida de
excepción, termina cuando se modifican las causas que las generaron (cambios en las condiciones de las familia de origen) o porque la justicia definió un cambio de la situación en virtud de que no es viable el reintegro.
En definitiva, se trata de que quienes se integren a este programa les den a los niños un espacio alternativo, un lugar en una familia, un grupo humano en el que se puedan sentir integrados. Nada más que algo de amor.
Los requisitos que deben cumplir estas familias externas pueden ser consultados en teléfonos
4439226 y 4439215 o por correo electrónico a apoyofamiliar@mendoza.gov.ar.
No se trata de una adopción. Se trata de un gesto. Se trata de hacer lo mínimo que se pueda por acompañar y contener.