Los comerciantes se muestran satisfechos

Hicimos un relevamiento entre los locales de comidas y bares de esa calle que no habilitan sus espacios para bailar. La medida no les afecta y, por el contrario, se muestran conformes con el aumento de movimiento en la zona.

El martes, MDZ Online dio a conocer la decisión del Concejo Deliberante de la Ciudad de Mendoza respecto de permitir que, a partir de determinada hora, los locales de expendio de alimentos y bares ubicados en la calle Arístides Villanueva puedan acondicionar sus espacios (sacando mesas y sillas) y transformarse en boliches bailables.

De inmediato, los reclamos de los vecinos de esa zona de la Quinta Sección no se hicieron esperar. En la voz de Luis Duarte, presidente de la unión vecinal, pudimos saber del descontento de los residentes, quienes, entre otras cosas, se quejaban de que la calle Arístides Villanueva y las que la circundan se han convertido en “una zona peligrosa”.

Pese a los reclamos de los vecinos ante los concejales capitalinos, quienes les prometieron que esta ordenanza no se aprobaría, la habilitación ya está en marcha y es un hecho. Por eso, MDZ Online quiso conocer qué opinaban los responsables de los locales de la calle Arístides Villanueva que no habilitan sus negocios como boliche bailable respecto de esta medida.

Dueños o responsables de los locales Antares (A. Villanueva 153), PH (A. Villanueva 282), Johnny B. Good (A. Villanueva 373), Jerome (A. Villanueva 347) y Basilika (A. Villanueva 332) accedieron a hablar con el diario, y la opinión mayoritaria es que la nueva ordenanza no afecta la actividad de cada uno de sus locales, además de que, de alguna manera, motiva a que más gente visite la zona, lo que redunda en un beneficio económico mayor para los comercios que abren de noche.

Desde Antares, un local que vende cervezas artesanales, indicaron que ellos, como pub, no habilitan el lugar como boliche bailable y que cierran aproximadamente a las 4.30, por lo que no los afecta de manera negativa. Por el contrario, quienes visitan la calle para quedarse a bailar, consumen en este local a manera de previa.

A la misma hora cierra, aproximadamente, Johnny B. Good, que funciona sólo como bar y restaurante. “Esto no nos influye”, aseguraron a MDZ Online desde este local. Un poco más tarde, cerca de las 5, cierra Jerome (también de cervezas artesanales) los jueves, viernes y sábados. En este local a veces tocan bandas y excepcionalmente organizan una fiesta, por San Patricio u otra fecha relacionada con la cerveza. La responsable de este local explicó que justo al lado hay un comercio que se habilita como boliche, pero dijo que la coincidencia de ubicaciones no afecta la actividad de su local, puesto que se trata de fines diferentes el de uno y otro, y si bien a determinada hora de la noche los jóvenes que van a bailar al lado ocupan la vereda de Jerome haciendo cola para ingresar, aseguró que esto no les molesta a sus clientes, porque no se genera caos a partir de esto.

“Somos un restaurante y bar, por lo que eso de los boliches no nos afecta, en definitiva, porque no tenemos lugar para bailar”, explicaron desde PH. En este lugar también organizan, ocasionalmente, conciertos en vivo, “pero no nos interesa que la gente se quede a bailar”, resaltaron.

En cuanto a la medida, la encuentran muy provechosa, ya que “todo lo que sea para traer más gente a la calle viene bien”, aunque no sea el público que vaya a este bar. “Trabajamos con gente más grande que viene a comer y se queda un rato, y si hay más gente en la calle, mejor, porque la gente viene un poco a eso también, a ver gente”, concluyeron.

Por último, desde Basilika indicaron que esto puede favorecer el movimiento de la calle Arístides Villanueva, porque la gente va, come en su local y de ahí se va a bailar sin tener que moverse de la zona y mucho menos tener que volver a desplazarse en auto. Sin embargo, dejaron en claro que esto puede traer consecuencias desagradables si no se controla correctamente, ya que, por ejemplo, hay lugares que habilitan para bailar un primer piso al que sólo se accede por escaleras que, recordemos, por lo general fueron pensadas para casas de familia en muchos casos.