Semana Santa: Qué hacer y qué no para llegar al cielo

Hace más de 2 mil años, los católicos celebran Semana Santa para conmemorar y recordar, la muerte y resurreción de Jesús de Nazaret. Hay tradiciones básicas como no comer carne, pero hay otras que has sido modificadas con el paso del tiempo y las culturas. ¿Se puede tener sexo?

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

La modernización ha hecho que las tradiciones que ha impusado y mantenido el católicismo, varién. Mientras algunos cumplen con la práctica religiosa a raja tabla por un sentimiento de fé divina, hay otros que la siguen por contagio cultural. También están los que lo hacen por superstición o mofa. No comer carne o no tener relaciones sexuales se ven como mitos que hoy la ciencia pueden rebatir.

Todo tiene una explicación y quizás, hasta científica. Aquí les mostraremos algunos mitos cuyo origen puede ser más lógico de lo que piensan.

No pueden tener sexo en Semana Santa porque se quedan pegados

De hecho, así no sucediera en esta fecha en especial, la gente sí se puede quedar pegada en algunos casos. Esto sucede porque un problema físico o psíquico producido en la mujer, que puede ocasoinar que durante el acto ocurra una contracción involuntaria en ciertos músculos vaginales. Estos pueden aprisionar al pene y por supuesto, la pareja se queda pegada. Para esto se tiene que tomar un relajante muscular y liberar al compañero.

No pueden tener sexo en Semana Santa porque irán al infierno (sobre todo si es Viernes Santo)

Recuerden que el año litúrgico viene desde la Edad Media, donde nació la concepción del pecado ante la relación con el propio cuerpo.   Este estaba separado del alma, y era más importante la salvación de esta que el placer de la carne. Y eso tenía una connotación negativa.

 

No pueden comer carnes rojas

Semana infernal para quienes odian el pescado. Ni siquiera el Concilio Vaticano II pudo cambiar la tradición de 1950, que indicaba que el viernes era un día de recogimiento por la muerte de Jesús.En los pueblos no había un alma. Bien, esto también es un signo de sacrificio: Abstenerse de comer algo que por tradición es apetecible. Los sectores más tradicionales y menos ortodoxos del catolicismo promueven ayunos, entre otras cosas.

Si se corta el pelo en esos días, lo tendrán perfecto

 

Esta creencia tiene que ver más con el tiempo de la luna menguante. El mito tiene origen en los pueblos agrícolas, en los que se veía que lo que funcionaba para las plantas podría funcionar para el cabello. Pero no hay estudio científico que pueda comprobar esto suceda para Semana Santa, hasta la fecha.

No pueden irse de juerga

Hasta la fecha, nadie se le ha aparecido el diablo hasta en alguno de los clubs  y boliches más conocidos. Pero sí, por mandato, sólo se puede escuchar música sacra y no tener ninguno de los placeres mundanos. Anque  Iglesia no ven nada de malo en irse de vacaciones y divertirse en familia, aunque desaprueban el consumo de sustancias psicoactivas.

 No pueden participar en juegos de azar o se arruinará

Judas además de dar una mala lección por traicionar a Jesús,  dio mala fama a todos aquellos que quisieran obtener dinero de lo que pudiesen apostar,vender  u ofrecer. Incluso a los que quieren jugar Poker -o cualquier juego- sin dinero de por medio, el mito dice que a partir del accionar de este hombre los juegos de azar en Semana Santa, será perdidos.  

La ciencia desmiente esto diciendo que la historia ha demostrado,  que quienes se arruinaron lo hicieron por malos manejos financieros o por estafar a la gente todos los días.

No se puede hacer oficio casero

 Viene de la Biblia. Cuando Marta, la hermana de María, le decía a Jesús que esta debería ayudarle un poco en sus oficios. Para Jesús fue más importante que ella dispusiera de tiempo para su palabra y luego sí, el trabajo. En la tradición católica esto “distrae del recogimiento”. Incluso, no se podía viajar.

El historiador Álvaro Valencia, entrevistado en el periódico La Patria, dijo que algún viajero con mala suerte se inventó algún cuento de espantos para justificar su mal día.  Y se transformó en un mito.