Boliches en la Arístides: Más perjuicios para la zona

Luis Duarte, presidente de la Unión Vecinal de la Quinta Sección, señaló que “se ha convertido en una zona peligrosa”. Los ediles no cumplieron su palabra.

Foto: MDZ
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La calle Arístides Villanueva y las aledañas ya cambiaron. La actividad nocturna que congrega ha hecho que ya nada sea lo mismo para los vecinos de la zona, quienes desde que esta ola de actividades comenzó allí se han resistido a que esto sucediera. Sin embargo, pocas veces fueron escuchados por el Municipio y menos veces fueron atendidos sus reclamos.

Por eso, la Arístides Villanueva se ha convertido en un dolor de cabeza para los habitantes de la Quinta Sección, a lo que ahora se suma la posibilidad de que los locales de comida puedan, a partir de determinada hora, quitar las mesas y convertirse en boliches.

MDZ Radio se comunicó con Luis Duarte, presidente de la Unión Vecinal de la Quinta Sección, quien, antes que sorprendido por esta nueva disposición de la Comuna, se mostró resignado, ya que explicó que esto viene sucediendo de hecho desde hace un año, cuando a algunos locales les otorgaron excepciones por las cuales podían convertir el lugar en boliche.

Duarte reveló que los vecinos tenían conocimiento del proyecto aprobado por el Concejo Deliberante de Capital, pero que cuando supieron que esta propuesta había ingresado para ser tratada se comunicaron con ediles, quienes les aseguraron que no iba a ser aprobada. Por supuesto, esa palabra no se cumplió.

Duarte recalcó que esto generará más perjuicios a la zona. Por un lado, debido a que no es el mismo público el que asiste a un restaurante que el que va a bailar a un lugar. La oferta para este último pasa más por la venta indiscriminada de alcohol “y otras sustancias”.

“A veces da miedo ir a las dos o tres de la mañana a la Arístides”, dice Duarte, y agrega que de lo que se está discutiendo es de reglas básicas de la urbanización, ya que no se puede poner un boliche al lado de casas.

Por otro lado, Duarte también pone el ojo en los jóvenes que trabajan de trapitos en la zona, sobre quienes señala que hasta las diez de la noche “es todo más o menos normal”, pero más tarde las calles Sargento Cabral, Olascoaga o Martínez de Rosas, no sólo alberga a cuidacoches, “sino bandas, parejas que se pelean”, y con tanta gente que deambula, ya no se puede reconocer si son vecinos o no. “Se ha convertido en una zona peligrosa”, sintetiza Duarte.

Escuchá el audio de la entrevista a continuación.