Adoradores de la muerte, una polémica devoción

Una pareja de adoradores de “San La Muerte” estaba a cargo de la chica de 15 años que estuvo 9 de años de su vida cautiva en un garage, con un mono y un perro.

Foto: Web
Foto: Web

Un dato llamativo del caso que se dio a conocer hoy en Capital Federal, de una pareja que mantuvo durante nueve años cautiva a una chica de 15 años junto a dos animales, es que tras el allanamiento, la policía encontró instrumentos rituales relacionados a lo que se conoce como “San La Muerte”, una celebración pagana rechazado por las iglesias cristianas.

Se trata de una figura a la que sus seguidores le piden ser invulnerable al daño, inclinar a su favor la suerte en los juegos, los negocios y el amor, o que un individuo resulte dañado. También le piden que interceda para conseguir trabajo o conservar el trabajo que se tiene, para encontrar cosas perdidas y vengarse por un daño recibido o amor no correspondido. También para defenderse de los juicios injustos.

En Argentina se lo llama San La Muerte y quienes recurren a él también le piden para producir una enfermedad terminal a alguien, como también impotencia sexual y daño a su vehículo, también para perturbar a una persona, el retorno de una pareja, cortar una relación, atacar a un brujo y no ser visto, como además para cortar la infidelidad, lograr una unión o casamiento rápido.

Algunos de sus rituales son la preparación del fluido San La Muerte, la triangulación mágica, la consagración a la imagen negra y el pacto con el muerto.

Como todo santo católico tiene sus oraciones, tanto para pedirle cosas buenas como malas. Para esto último no sirven las oraciones en grupo: tiene que ser de culto privado, con una imagen negra de esta figura pagana y oculto a la vista de los extraños. Cuando el culto es público se encienden velas rojas, blancas y negras. También pueden ser velas amarilla-negra.

Las “cosas buenas” se le piden desde el atardecer hasta antes de la medianoche. Y las cosas malas, después de la medianoche.

A este “santito” se le hacen ofrendas en los pedidos. Pero si la persona no cumplió con esa ofrenda, el “santito” le quita el favor que le hizo y hasta le quita algo de lo que esa persona quiere, según expresan los que siguen este ritual.

Entre las ofrendas para después de la medianoche aparecen las costillas de cerdo crudas, cebolla en rodaja saltada, batata y zapallos asados, tomate en rodajas, higos secos, frutillas con crema, uvas, melón y whisky. Y antes de la medianoche, poroto negro hervido, tortas mojadas con bebidas alcohólicas, caramelos de chocolate, almendras, nueces, castaña asada y grapa.

En todos los casos, por cada plato de comida que se le ofrece va un plato más con un kilo de azúcar.

El ritual también incluye un “amuleto payé” que lleva uno puesto en el cuello. Quienes siguen a este “santito” dice que ese amuleto los protege del mal.

En las oraciones que se le hace al también conocido como señor de la Buena Muerte se implora por la fe en Dios Todopoderoso y por su mediación para  obtener del Altísimo (Dios) una buena y santa muerte en el final de la existencia.

El crimen, la delincuencia y la crisis de valores tienen que ver con los seguidores de este ritual, que se ha extendido entre los fieles católicos, al punto que muchos “la consideran un santo más de la iglesia católica, tal vez porque sus promotores lo difunden con devociones católicas (rosarios, misas, procesiones) precisamente para atraer y atrapar a los católicos más desprevenidos y desorientados”, señala el cura español Jorge Zarazúa.

Luis Santamaría, también cura español, integra la Red Iberoamericana de Estudios de Sectas (RIES). En una entrevista concedida al portal Aci Prensa señaló que este culto está “lejos de ser una religiosidad verdaderamente cristiana”.

"Basta ver su vinculación directa con la delincuencia y el narcotráfico, y la clase de valores que promueve, para hacer un juicio negativo sobre este culto tan peculiar", expresó.

En tanto que el cura dominico Pedro Fernández, también colaborador de RIES destacó que este culto se ha extendido sobre todo entre "la clase popular y el crimen organizado, debido, sobre todo, a una mezcla muy peligrosa de religiosidad, ignorancia y violencia". Y destaca que el mismo se ve favorecido "por la crisis total de valores morales en la que nos encontramos".

"Muchos asocian este culto a la delincuencia, pues algunos delincuentes le prometerían veneración a cambio de protección. Desde hace algunos años, además de su proliferación, han aparecido templos y lugares de culto permanentes, con ministros y fieles, con regular asistencia y un principio de sistema de creencia organizado que podría asemejarse al de los cultos afrobrasileños u otros de la religiosidad popular", dijo el experto en sectas Roberto Federigo, al explicar cómo se está dando este fenómeno en Argentina.

El hecho se da a conocer en una semana en que la fe cristiana celebra la resurrección de Jesucristo, que entre otros significa salvar el alma de la muerte eterna.

En el conmocionante caso dado a conocer hoy, la pareja que tenía encerrada y casi desnutrida a la chica de 15 años y entre sus partenencias habían algunos elementos que indican el culto a "san la muerte".

La niña de 15 años declaró que era castigada y golpeada con cinturones si llegaba a comer las sobras del animal. Durante nueve años solo salió del garage en dos oportunidades.