El Grupo de Investigación sobre Educación Argentina coordinado por la historiadora Romina De Luca emitió una dura crítica sobre los últimos programas que puso en marcha el Gobierno nacional con el supuesto objetivo de incluir y brindar oportunidades a los jóvenes, Fines y Progresar.
Como informó el portal de noticias Infobae.com, De Luca es doctora en Historia y docente en la UBA. En el Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales (CEICS) dirige el equipo que investiga sobre Educación y que ha producido varios trabajos denunciando lo que representan los planes FinEs2 y PROG.R.E.S.AR en términos de degradación educativa.
"El Fines2 lanzado en 2010 propone que los jóvenes de más de 18 pueden realizar sus estudios secundarios completos en una modalidad de cursada de seis cuatrimestres, con asistencia de 2 veces por semana menos de 4 horas –explicó De Luca a Infobae-. Es un secundario exprés. Habilita a que cualquier sede pueda funcionar como un espacio educativo: comedores barriales, unidades básicas o casas compañeras de La Cámpora. Un espacio, no acondicionado para funcionar como escuela, se convierte en aula".
Se degrada también la función docente, dice De Luca, porque "para ser tutor, o sea, profesor en el plan FinEs2 basta con estar realizando alguna carrera terciaria, universitaria o no, y presentar un proyecto de formación pedagógica".
El testimonio de un tutor-docente de FinEs, entrevistado por el CEICS, revela cómo funciona el sistema en la práctica: "En historia tenemos 15 encuentros. Tenés 30 horas reloj para enseñar una materia anual. No dan los tiempos (...). Me ha pasado tener que enseñar casi todo 1º en 2º porque el profesor sólo les había enseñado peronismo. Hay estudiantes que vienen a la 1ª clase, dicen 'listo, con esto me manejo', y luego vuelven en la clase 14, 15, pidiendo ser aprobados. Algunos profes los aprueban igual".
Por otra parte, denuncia el CEICS, el proyecto pedagógico que presenta cada tutor "no cuenta con instancia alguna de evaluación oficial", lo que "hace que el contenido de los cursos dependa de cada sede y tutor, resultando no equivalentes a lo largo y ancho del país", a pesar de que poseen validez nacional.
En cuanto a la evaluación, el mismo docente dice: "Desde el momento en que cada uno aprueba lo que quiere, evalúa o no, enseña o no, (...) el FinEs es distinto en cada sede y en cada clase. (Y la) evaluación sobre el aprendizaje del estudiante depende de la ética del docente (...). En algunos casos son dos preguntas a libro abierto, en otros no hay evaluación. No hay una resolución, circular o normativa que establezca cómo evaluar. Podés dibujar la nota, la asistencia, porque no hay ningún tipo de seguimiento."
El spot con el cual el Gobierno promociona el FinEs es autoincriminante: "Sí, ahora, gracias a este Gobierno (sic), todos pueden concluir sus estudios secundarios". Al explicar la modalidad de cursada, la voz en off dice: "Dos veces solamente por semana", con énfasis en "solamente".
"El título es oficial", se agrega. Y luego, la advertencia desembozada: "Este gobierno nacional y popular te lo asegura hasta 2015".
¿Y cómo lo hace? A través de una red de "punteros educativos" que son los "referentes" de sedes, con la facultad de nombrar a los tutores. Como lo explica Carolina Martino, también integrante del CEICS en el artículo La verdad detrás de la imaginación pedagógica, "además de acomodar cargos, los 'referentes' emplean distintos elementos de presión para que los docentes no reprueben a más alumnos de lo que las estadísticas oficiales necesitan".
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