En Mendoza las bandas matan a sus propios muertos

Fiscales y la Policía de Investigaciones indicaron que no se presentó hasta el momento la figura del asesino a sueldo propiamente dicho. El caso que más se acercó a este rol criminal fue el del "Gato Araya" quien fue condenado perpetua por mandar a matar a miembros de la banda de Daniel Aguilera, su contrario en Godoy Cruz.

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

El informe de PPT en el debut de Jorge Lanata dejó latente el interrogante si en Mendoza existe el rol del sicario, propiamente dicho, es decir el asesino que no mata por poder, sino por plata.

Lanata puso en evidencia cómo la cultura narco hizo mella en la sociedad y sobre todo en Rosario, una ciudad, cuyos habitantes y políticos padecen la mafia de las drogas.

La indagación periodística en Mendoza tiene su fundamento por la gran visibilidad que tuvo el delito del narcotráfico, tras la captura de Yaquelina Vargas y su familia, luego de que las sospechas de venta de estupefacientes se materializaran en una causa federal real.

Si bien la provincia está en pleno debate sobre cómo coordinar el trabajo entre la justicia provincial y la federal, ocupándose del tema el propio Félix Crous, Procurador de Narcocriminalidad, los especialistas coinciden en que no se dieron hasta ahora casos del fenómeno de los asesinos a sueldo.

Desde el área de Investigaciones del Ministerio de Seguridad manifestaron que “no se han detectado hasta el momento personas que hayan ejecutado un crimen a cambio de dinero, sin tener un vínculo con el que paga por el trabajo”.

En ese sentido, los fiscales de Delitos Especiales, diferenciaron entre el sicario que se conoce en la ficción con el delincuente que pertenece a una banda o asociación ilícita y se encarga de matar a un adversario o enemigo contrario a su grupo.

Los investigadores locales detallaron que en la provincia “no podemos hablar del asesino profesional que no tiene ni vínculo, ni interés con la muerte de la víctima”.

Uno de los casos que más se acercó a este tipo de criminal, fue el asesinato de dos albañiles que fue encargado por Marcelo “Gato Araya” en 2010.

La justicia lo condenó a Araya a condena perpetua por “homicidio agravado premeditado por dos hechos en concurso real”.

A su vez, los magistrados dictaron la misma pena como coautores materiales del doble homicidio a Ricardo Ferreyra Ervidia y Héctor "El Hueso" Morales,"responsables por el homicidio agravado".

Las víctimas del hecho fueron reconocidas como Darío "Chochán" Echevarría (28) y José "Chirola" Escudero Rivarola (40), dos albañiles, que se encontraban realizando arreglos en una casa de fin de semana que el barrabrava Daniel Aguilera poseía en cercanías del lago de El Carrizal. Aguilera pertenecía al bando contrario al del "Gato" en Godoy Cruz.