Uno de los mayores inconvenientes que se producen en la educación argentina y que tienen un fuerte impacto en la sociedad es la deserción en las escuelas, principalmente en el nivel secundario, lo cual produce un incremento en la cantidad de jóvenes que no logran ingresar al mercado laboral formal y pasan a engrosar los llamados NI-NI (ni trabajan, ni estudian)
Para desarrollar esta temática, MDZ Radio entrevistó a Gustavo Iaies, especialista en Educación y que cuenta con vasta experiencia en organismos nacionales e internacionales, quien explicó los motivos por los cuales se produce la fuga de chicos del sistema escolar y cuál es el rol de la escuela y el Estado en esta situación.
En principio, Iaies indicó que "el fenómeno de la deserción se sigue después de que un chico repitió una o dos veces" y dio un ejemplo de la escuela secundaria: "En general, los chicos tienden a repetir mucho primero y segundo (año) y en el resto de los cursos abandonan. Es cuando llevan de uno a tres años de fracaso, lo que se llama tasa de sobreedad".
Para el especialista, la noción de que la escuela quiere retener a los jóvenes para que no se vayan es simplemente un mito: "Eso en general no existe. Si la institución los quisiera retener a toda costa, no perderíamos la mitad de los chicos en la secundaria. Eso es evidentemente un discurso más que una realidad".
En cuanto a la situación de los jóvenes que abandonan la secundaria, Iaies explicó que "cuando un chico se va de la escuela, no tiene demasiados caminos. En el mercado formal de trabajo, salvo algunas empresas constructoras y de transporte, no toman gente que no haya terminado la escuela secundaria. Uno debería tener claro que estos chicos no tienen destino".
"La sensación para un pibe que no terminó la secundaria, es que esta sociedad no tiene otra propuesta para hacerle, por eso es tan grande el tema de la deserción. Lo que es más duro es que los chicos la pelean, ya que en general, los chicos se van del sistema cuando fracasaron más de una vez", agregó.
En base a lo explicado anteriormente, Iaies consideró que las acciones de las escuelas para no perder a sus alumnos son pocas: "Hay un discurso más fuerte que llamamos la escuela inclusiva. pero la escuela secundaria tiene un problema estructural: surge surge a finales del siglo XIX sobre el modelo de los liceos franceses. Era una escuela pensada para un pequeño grupo de la sociedad, en general chicos de clase alta y media-alta, que iban a ir a la universidad".
"El problema es que ahora tenemos a todos los chicos y la verdad que es muy difícil para un pibe aprobar 11 o 14 materias por año, porque además los programas de estudio son mucho más difíciles de lo que eran hace 20 años", sintetizó, y expresó que para los profesores "también el vínculo es muy complejo, porque suelen tiener 20 cursos de dos horas por semana con 600 alumnos a los que ven poco tiempo. Por eso los preceptores se han vuelto una figura central porque son los únicos que ven a los chicos con cierta continuidad".
Por otra parte, el especialista también vertió su opinión sobre el reciente Plan Progresar: "Me parece interesante que la sociedad tenga una propuesta para estos chicos, pero creo que nos estamos equivocando en el tipo de propuesta. Cuando uno mira lo que ha pasado con al Asignación Universal por Hijo, la verdad que no ha bajado la tasa de deserción ni ha aumentado la tasa de escolaridad".
Considerando estos datos, Iaies destacó que "la Argentina no tiene un problema de que los chicos no vayan a la escuela, sino un problema de fracaso escolar. Si no se logra armar una escuela donde se pueda avanzar, terminan dejando la escuela".
Es por ello que el especialista en educación sostiene que el Estado debe ponerse a la cabeza de una mejora educativa: "Lo que sirve es tomar pruebas estandarizadas cada dos o tres años y trabajar con los resultados. Los países que están avanzando son los que toman pruebas, trabajan con los resultados y se plantean objetivos de mejoras. Nosotros tomamos pruebas de manera discontinua, no siempre devolvemos los resultados ni trabajamos con los mismos".
"No podemos pedirle a los sindicatos que dejen de defender los derechos de los docentes para defender la mejora de la calidad. Quienes deben defender la mejora de la calidad son el Estado y los padres", aclaró.
A pesar del oscuro panorama, Iaies destacó algunos puntos positivos del sistema educativo de nuestro país y que permitirían mejorarlo: "El crecimiento de la matrícula en el jardín de infantes de la Argentina es muy importante, y eso a la larga redunda en mejores resultados educativos, siendo clave en la trayectoria educativa de los chicos. Segundo, las encuestas docentes revelan que la gran mayoría de los docentes volvería a elegir su profesión, y eso no es un dato menor".
"Tenemos una sociedad fuertemente demandante de educación, somos el país de la región que tiene más librerías por habitantes, somos una sociedad de consumo cultural fuerte, los padres mandan los chicos a la escuela", enumeró.
Finalmente, Iaies reiteró que a nuestro país "lo que falta es organizar un sistema y tenemos un problema de valores. Los pibes quieren aprender y estudiar, y tienen claro que si se caen no tienen futuro".
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