Los contenidos que se pierden, como el tiempo, no se recuperan jamás. Hoy, cualquier chico de primero o segundo grado de escuelas privadas de Mendoza le lleva un cuaderno de ventaja a cualquiera de sus amigos de la escuela pública. No hubo una semana normal y completa de clases en lo que va del año, merced a los sucesivos paros docentes a raíz de la tensa paritaria de este año, complicada además por la alta inflación –se espera que ronde el 14 ó 15 % sólo en los primeros tres meses del año- y la devaluación, ambos factores de mucho peso en la canasta especialmente de los asalariados.
Es cierto que cuando hay suba de precios todos tienen razón en las pujas distributivas. El gobierno va a tener dificultades y también las empresas obligadas a dar aumentos por encima del 30 %. Y en una sola cuota, es prácticamente impensable. Ninguno de los acuerdos partitarios más importantes se ha cerrado por encima del 30 % en una cuota en la actividad privada este año. Tampoco en modo retroactivo. La UOM acaba de cerrar en 27,5 % en dos tramos, por ejemplo. Lo mismo hará la UOCRA.
El gobierno de Mendoza acaba de ofrecer a los docentes un aumento del 30,5 % en promedio a aplicar en una sola cuota. Y considera además no descontar los días de paro. Será retroactivo a marzo, pero es algo así como una “última oferta”. Los dirigentes del gremio, que tienen el mandato de no permitir menos de una cuota y retroactivo a enero, se preocuparon por mostrar esta oferta como positiva. De hecho, así se puede ver en la página web del SUTE. No será sencillo para las arcas de Mendoza sostener este aumento.
Ayer los rumores a un posible rechazo de esta oferta fueron intensos. Sin embargo, debe reconocérsele al gobierno un importante sobrecosto para cerrar esta paritaria, que había arrancado con ofertas menores al 25 % y en cuotas más de un mes atrás. Los dirigentes del SUTE deben hacer su máximo esfuerzo en la difusión de la oferta en las asambleas, y promover su aceptación para volver a las aulas. Unos pocos días más de protestas, y la provincia de Mendoza, tal como la de Buenos Aires hace poco, ya tendrá un nivel de clases similar al de Haití, uno de los países más pobres y atrasados del mundo.
La educación es el área más sensible y de mayor recurso humano del gobierno. Es la masa crítica a la hora de acordar los salarios que se pagarán en el año. En el caso mendocino, es un área superpoblada producto de prácticas abusivas en la contratación de personal durante los gobiernos de Celso Jaque y Julio Cobos, según un documento oficial que circula entre intendentes y funcionarios, que no han agregado mayor valor a la educación. Pero mucho pero que ello es no tener clases o vivir en la incertidumbre. Los gremios lo saben y por eso tienen una gran capacidad de presión sobre los gobiernos.
Es cierto que en los últimos años se ha hecho demagogia y populismo con las “cosas baratas” que ahora se destapan en su verdadero valor vía el reconocimiento de la inflación, la devaluación, las tasas altas para acceder a la financiación, el 25 % de aumento en combustibles en lo que va del año, con el concretado ayer, y además pronto vendrán aumentos en los servicios públicos vía quita de subsidios, por un lado, y también a través de mayores tarifas. Es el ajuste después de la fiesta. Está claro que el gobierno –los gobiernos- son responsables de ello, pero no menos cierto es que la administración de Pérez ha hecho anoche una oferta por encima de sus posibilidades. Y lo hace porque es prioritario “cerrar” con el SUTE.
El gobierno necesitará sin más dilaciones un presupuesto este año y posiblemente mayor endeudamiento. El problema ahora será político. Pérez necesitará de mayores recursos y la UCR debería revisar su postura de no ceder “en nada”, o de lo contrario recibirán una provincia incendiada si acceden al gobierno en 2015. Tan simple como ello.
Los alumnos de los colegios de Mendoza han sido rehenes de una huelga enorme. Diez días de paro más asambleas y plenarios, con prolongados ausentismos escolares, prácticamente hicieron de marzo un mes perdido. Y ello sin contar que las clases debían empezar en febrero. La situación será de crisis total si siguen las protestas, con un riesgo cada vez mayor de que los alumnos mendocinos lleguen a fin de año con un nivel muy flojo en contenidos y conocimiento, en una escuela pública en la que la educación de por sí ya es floja.
Los maestros hoy tienen la pelota pero no es la última tarea. Si la respuesta al ofrecimiento que el gobierno hizo anoche es el rechazo, habrá conflictos todo el año, descuento de días, conciliaciones obligatorias, y posiblemente se alumbre un aumento por decreto. Pero si lo aceptan, deberán poner el máximo esfuerzo en recuperar las clases perdidas y acelerar el ritmo de los alumnos de la escuela pública. La calidad es cada vez peor y los conflictos la agravan, por eso gremios y gobierno deben llevar al máximo su flexibilidad, en beneficio de los miles de alumnos y de padres que esperan ver aseguradas las clases para el resto del año.
La oferta es la más onerosa que se ha hecho a docentes este año comparando con el resto de las provincias. Por eso es hora de aceptar, y asegurar las clases.