Por qué la Cuarta Sección no es San Telmo

Obras sin terminar, inseguridad, problemas de tránsito, y las ya conocidas características que la convierten en "zona roja" complican a los negociantes de la zona y a miles de mendocinos que circulan por la cuarta sección.

Foto: MDZ
Foto: MDZ

Residir, estudiar, trabajar o simplemente circular por la Cuarta Sección se ha convertido en un desafío para los mendocinos. En esta zona de la Ciudad provincial coexisten comercios, escuelas, Iglesias; con "albergues" de actividad dudosa, prostitución y delincuencia.

Pero a las, ya conocidas, dificultadas de esta llamada "zona roja" de Capital hay que sumarle las obras de pavimentación, acequias y cunetas apostadas en cada esquina que hacen que circular por la Cuarta sea una verdadera Odisea. Los cortes de calle -que ya llevan más de 4 meses- provocan un caos vehicular que se agrava cerca de las 18 hs. cuando toca el timbre del colegio Santo Tomás de Aquino y una larga fila de autos decide estacionarse en doble fila para buscar a los estudiantes que salen de la institución.

Inesperados cortes de calle dificultan la circulación de los vehiculos

Durante horas las calles de la Cuarta se congestionan y las bocinas suenan de forma ininterrumpida, es que además del ascenso y descenso de los niños a los vehículos, cientos de consumidores intentan llegar hasta distintas casas de repuestos e insumos, pero se encuentran con los cortes en cada esquina.

Según refirieron los vecinos, pasadas las 18 hs., también, es cuando las trabajadoras de la calle empiezan a ganar las esquinas, el sol comienza a caer y la zona se vuelve realmente peligrosa.

En la esquina de Chacabuco y La Rioja la municipalidad encara arreglos de calle, para los cuales tuvo que romper rampas para discapacitados recién construidas que cruzaban las acequias. Una vecina del lugar, que también encara su actividad económica en esa locación explicó que hace aproximadamente tres meses que las obras comenzaron y aún no terminan.

La mujer señaló la mala planificación que observa en la realización de las obras, ya que "rompieron todas las rampas que nos cobraron en las tasas municipales hace un par de meses y ahora nos las vuelven a cobrar, porque como las hicieron antes de pavimentar las calles y arreglar las acequias, las tienen que rehacer".

"Desde que empezaron yo dejé de vender", contó indignada la comerciante, y agregó que, además de que sus clientes ya no pueden acceder a su negocio, el baño químico que apostaron los obreros en la esquina de la obra -a poco menos de un metro de la entrada de su local- hacía que hubiera "un olor a orina insoportable todo el tiempo".

Finalmente, explicó que "el problema no es solo la obra que están haciendo" sino los malos tratos que recibió en distintas ocasiones de los trabajadores y la desidia de los responsables de la municipalidad cada vez que intenta poner una queja.

A escazos metros del comercio mencionado, se encuentra ubicado el Hostel 2269 que, según los habitantes de la zona, funcionaría como un prostíbulo, si bien no se puede comprobar esto, los vecinos aseguran conocer a las trabajadoras sexuales de la Cuarta Sección y son las mismas que ven entrar y salir constantemente del recinto.

"Hace quince años que vivo acá, no me van a venir a decir que eso es un Hostel, porque es un prostíbulo", comentó otra vecina.

En calle Ayacucho y La Rioja más de 100 metros de asfalto fueron levantados. En esa cuadra existe una gráfica y una tienda de mascotas, cuyos dueños indicaron que la obra empezó hace casi dos meses, pero quedó paralizada luego de la excavación a causa de un caño roto que fue arreglado hace dos días.

 

"No se que problema tienen pero vienen a 'trabajar' una vez a la semana o sólo los fines de semana, y cuando vienen se quedan sentados sin hacer nada", comentó uno de los comerciantes, y manifestó tener dificultades para que los clientes se acerquen al comercio y para adquirir los productos que le llevan sus proveedores, quienes deben descargar artículos de mucho peso lejos del local y trasladarlos a pie.

 

En tanto que fue una cliente del comerciante quien se mostró más molesta e indicó que tuvo que "dar más de 10 vueltas para poder llegar".

 

Los dos comerciantes de la cuadra coincidieron en que sus ventas se han visto menguadas considerablemente desde que comenzó la obra y los ingresos fueron cerrados. "Solo vienen los clientes regulares, perdimos las ventas de los que 'andaban de paso'", dijo uno de ellos.

 

Para emprender nuevas obras debieron romper arreglos que no tenían más de tres meses.

 

 

Capital es el departamento más pequeño de la provincia, con 54 kilómetros cuadrados y una población de 130.000 habitantes -según las proyecciones de del INDEC-. Se trata del séptimo municipio en población y uno de los que más presupuesto tiene, gracias a los incentivos que recibe a nivel Nacional y a las tasas que cobran a los miles de comerciantes radicados en Ciudad. 

Sin embargo, el 80 % de los recursos recaudados se va en gastos corrientes, y la Cuarta Sección es una da las zonas que más sufre la impericia de sus gobernantes, convirtiéndose en un lugar cada vez más inseguro, donde la violencia y el caos están a la orden del día.

Pese a que las principales víctimas de esta situación son los habitantes de la zona, es una problemática que llega a tocar a un amplio porcentaje de mendocinos que todos los días llegan hasta el lugar para realizar sus compras, trabajar y/o asistir a diversas organizaciones situadas en la Cuarta Sección.