"A veces me asustas", dice uno de las mensajes de voz de Reeva Steenkamp, el cual se escuchó por primera vez en el juicio contra Oscar Pistorius, y se envió semanas antes de que el paralímpico sudafricano acabara con la vida de la joven a tiros.
Estas conversaciones entre los novios muestran a un Pistorius celoso, que acusa a la chica de coquetear con otros y a una Steenkamp atosigada, humillada y temerosa.
Pistorius había asegurado contra todo el proceso judicial que la víctima era su media naranja y que ambos vivían una relación "intensa, llena de amor y de buenos momentos".
Sin embargo, los peritos encargados de analizar los mensajes entre ambos, llegaron a la conclusión de que el "90% de los mensajes son de conversaciones normales y amorosas" en que los enamorados se llaman "ángel" y "baba (papa)", pero el resto son reproches e inseguridades mutuas que dejan entrever problemas entre ambos.
Uno de ellos dice: "Haces todo lo posible para protagonizar berrinches delante de todos. He estado molesta durante dos días. A veces me asustas de cómo me puedes machacar", escribe Steenkamp a su novio semanas antes de su muerte.
En otro de los SMS, Pistorius le recrimina a su novia que hubiera fumado marihuana y que haya coqueteado con otros, una observación que parece molestar a la chica, que responde que solo trató de disfrutar.
"Yo estaba de pie detrás viendo cómo tocabas su brazo y cuando me fui seguiste charlando con él", le contesta Pistorius.
"No estaba tonteando con nadie. Me pone furiosa que lo pienses", le dice en otro de los mensajes.
"Solo quiero amar y ser amada", dice la chica, apenada por las humillaciones públicas.
Ella, cansada del maltrato psicológico le advierte a su novio de que no es "otra puta más", en referencia a las mujeres que se han relacionado con él y se reafirma como "una señora", a pesar de que él le hace rebajar su autoestima.
Pistorius confesó haber disparado contra su novia, pero aseguró haberla confundido con un ladrón al que creía escondido detrás de la puerta del lavabo. Vecinos del complejo donde pasaron los hechos han asegurado haber escuchado "gritos de una mujer que hielan el corazón" antes de los disparos.