El oído humano tiene la extraordinaria capacidad de detectar tonos y voces de manera precisa e individual con suma eficacia, y no, no todos oímos lo mismo.
Investigadores se plantean cuáles son los secretos que encierra el oído para que podamos escuchar con suma eficiencia, incluso a pesar del enorme ruido de fondo que soportamos en ocasiones. La respuesta puede que esté en una reciente investigación realizada en el MIT, revelado por alt1040.
En su estudio, los científicos han analizado la selectividad auditiva para entender qué parte del oído es la encargada de estas sutiles diferencias entre los seres humanos.
La respuesta podría estar en la membrana tectoria, una superficie "gelatinosa" situada en el oído interno. En ella se sitúan unos diminutos nanoporos, que según su tamaño proporcionan a la persona una mayor o menor selectividad auditiva.
Su trabajo ha sido publicado en la revista Biophysical Journal, y demuestra por primera vez que la capacidad auditiva del oído tiene mucho que ver con la fluidez de esta membrana y los nanoporos que se encuentran en ella.