La falta de tratamiento y un número bajo de pacientes en tratamiento, son dos características comunes de la hepatitis C (VHC) en América Latina, según lo
advirtieron los especialistas. Los datos epidemiológicos disponibles de la región de 2010 indicaron que en Latinoamérica hay entre 6.8 y 8.9 millones de
personas infectadas con el virus de la hepatitis C, aunque muchos
de estos pacientes desconocen que están infectados.
A esto se suma que el número de personas con el virus que reciben tratamiento es muy bajo. El dato es alarmante si se tiene en cuenta que recibir tratamiento para el VHC antes del inicio de la enfermedad avanzada o de las graves complicaciones asociadas puede reducir a largo plazo consecuencias potencialmente mortales.
Se estima que el 25% de las personas infectadas con el virus de la hepatitis C tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer hepático. La hepatitis C es una inflamación del hígado que resulta de la infección por el virus de la hepatitis C. La mayoría de las personas con esta enfermedad no llega a ser
diagnosticada en forma temprana, ya que la infección causada por este virus no suele dar síntomas en su etapa aguda.
La falta de tratamiento puede afectar la calidad de vida,provocar cirrosis hepática, cáncer de hígado y hasta la muerte,además de generar pérdida de ingresos y ausencias laborales. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 350.000 personas mueren cada año en todo el mundo como
resultado de las complicaciones de la forma crónica de la
hepatitis C, entre las que se destacan la cirrosis.
En la actualidad, la hepatitis C es curable. La terapia combinada con interferón y ribavirina ha sido el pilar del tratamiento de la hepatitis C.
El virus de la hepatitis C se transmite por exposición a sangre infectada principalmente a través de transfusiones de sangre o derivados sanguíneos y trasplantes de órganos, inyecciones administradas con jeringas contaminadas, lesiones con material punzocortante en el ámbito sanitario y por medio del consumo de drogas inyectables.
El virus puede detectarse en la sangre mediante pruebas simples
de laboratorio.
La Hepatitis C, sin diagnóstico y con poco tratamiento
El panorama en Latinoamérica es preocupante en torno a la enfermedad que tiene una primer etapa asintomática.