Las soberanas vendimiales dijeron adiós a su familia y su rutina y cumplieron con uno de los ítems más emocionantes de la agenda vendimial: decir presente en el hotel Alcor, en calle General Paz del centro mendocino, y convivir durante 2 semanas, para prepararse para el Acto Central donde una de ellas se alzará con la corona nacional. Las representantes de Malargüe (quien se instaló anoche) y Rivadavia fueron las primeras en llegar.
Como si fuera la entrada de la famosa casa del programa Gran Hermano, las jóvenes llegaron acompañadas de sus coordinadoras –que cargaban todo el equipaje-, secundadas por novios, familiares y barras de cada departamento, vivándolas y aplaudiéndolas. Entre corridas, aplausos, maletas que iban y venían, percheros y demás. Es que, después de una presentación formal, las candidatas al cetro vendimial entraron una a una al hotel, en donde estarán alojadas durante dos semanas, para vivir las capacitaciones y cumplir con los compromisos que impone la agenda oficial.
Enloquecidas. Aldana, la reina de Santa Rosa, llegó al hotel de la calle General Paz y fue recibida estrepitosamente por un grupo de seguidores que nunca dejó de alentarla. La nota la dieron dos niñas que, con verdaderos gritos de histeria, cantaban y arengaban a público proclamando que "el cetro nacional debe ir a Santa Rosa". Cuando otras reinas departamentales arribaban, los cantos se hacían más estruendosos, con redoblantes, pancartas y cornetas incluidos.
La emoción a flor de piel. Varias soberanas confesaron que habían dormido mal. La ansiedad, y en algunos casos la incertidumbre y los nervios por el comienzo de la convivencia, les habían jugado una mala pasada anoche. "Son nervios pero de felicidad, porque hoy comienza el verdadero sueño", dijo una de ellas.
“Se trata de un momento muy lindo para las chicas, y como vemos que año a año se junta mucha gente y además llegan mendocinos de los diferentes departamentos, cortamos la cuadra de General Paz que va desde 9 de Julio hasta San Martín, para que las candidatas saluden, todos puedan verlas, y saludarlas”, comentó Ricardo Morales, Coordinador de Vendimia.
Mientras todos los medios las entrevistaban y fotografiaban, una serenata en vivo sonaba para agasajarlas.
La moda. Todas las candidatas eligieron un look súper casual para este ingreso oficial. Vestiditos algunas, camisitas y jean otras, el denominador común fue la sencillez: nada de peinados altos ni demasiada producción.
Casi no llega. María Agustina Cano, la candidata de Tupungato, casi no es de la partida. Fue la última en llegar, pero por suerte la locutora Anita Martínez, muy atenta a cada detalle, advirtió las corridas de la bella morocha -que se sumaba a las demás soberanas mientras desde el ministerio de Cultura les entregaban un ramo de flores a cada una- y la presentó como es debido.
La ausente. La belleza de San Rafael, Marianela Melía, no pudo participar de la tradicional entrada al hotel porque recién anoche fue electa. Se sumará próximamente a las actividades.
Momento embarazoso. En la serenata que se les ofrecía a las reinas, de golpe un joven quiso ponerse a bailar la cueca. Intentó sacar a bailar a varias soberanas, recibiendo la negativa tajante de varias. El joven seguía insistiendo, ante la mirada casi horrorizada de las chicas, que declinaban con firmeza la invitación, y hasta se miraban entre ellas con cara de espantadas. La valiente fue Carla, la candidata de General Alvear, que hizo de tripas corazón y lanzó unos pasos para contentar al muchacho.
Luego llegó un gato, y allí si salieron todas a bailar entre ellas. Se destacaron las chicas de San Martín, Luján, Santa Rosa, Tunuyán, Guaymallén y Godoy Cruz.
Golpe de calor. Marianela, la joven de Malargüe, debió interrumpir su presencia en la calle por unos momentos para tomar un respiro en el lobby del hotel. "Le dio mucho calor de golpe, se sintió un poquito mal, y vino a tomar agua. Pero no pasa nada", explicó Candela Berbel, Reina Nacional de la Vendimia y también malargüina, quien se percató del momento y fue la que acompañó al interior del hotel a Marianela.
Solo fueron minutos, porque la bella sureña volvió a la calle y al sol sin dramas.
Apuradas. Candela y Nadia, la Reina y Virreina Nacional, estuvieron en el hotel Alcor recibiendo a las candidatas, pero después de saludar a cada una partieron raudamente. "Ya mismo estamos viajando hacia San Juan", explicaron. Es que en la provincia vecina se está desarrollando la Fiesta Nacional del Sol, a l cual las chicas están invitadas protocolarmente.
Gritos y piropos por doquier. Galantes algunos, un poco zafados otros, los jóvenes y señores que transitaban la calle General Paz no dudaron en proferir frases de todo tipo a las candidatas. Desde los cumplidos archiconocidos -“Se abrieron las puertas del cielo, que los ángeles andan sueltos”- hasta los subidos de tono, las chicas respondieron con tiernos saluditos de reina.
Las coordinadoras también recibieron lo suyo: “¡Suegras! ¡Entréguenlas a todas!”, les gritaban.
Comenzó el Gran Hermano vendimial
Una a una, las chicas arribaron al hotel y revolucionaron el centro mendocino. Valijas, vestidos y cajas de zapatos se acumularon en la recepción ¿Cuál fue la hinchada más ruidosa? ¿Quién fue la primera y cuál la última en llegar? ¿Cuál fue la que se descompuso, cuál la valiente y cuál la reina ausente? El drama de la ansiedad y la emoción de dejar atrás, por dos semanas, su vida cotidiana.