Los sobrevivientes de Cromagnón conviven con el estrés y unos 150 continúan con un tratamiento a 10 años de la tragedia, como Paula Glancszpigel (27) perdió a ocho amigos aquel 30 de diciembre de 2004.
Por su parte, Facundo Avellaneda (31) tiene una hija de tres años y siempre, a mitad de la noche, tiene que ir a la habitación a confirmar que la nena respira. “Si no, no duermo”, dice.
"Cuando llega diciembre, se repiten palabras como Cromañón-Chabán-Callejeros-bengala–Ibarra, pero pocos se preocupan por saber cómo siguen los pibes", dice Luciano Frangi (36).
En el informe de Clarín, Juan Sebastián Capodistrias (24) explica: "Estás en la cola del banco o en una parada de colectivo y escuchás estupideces, como que nos merecíamos lo que pasó, por encerrarnos en ese lugar, o los ‘mitos de Cromañón’, como la mentira de que había una guardería de nenes en el baño".
"No queremos que más sobrevivientes se quiten la vida", enfatiza Luciano, ya que en estos 10 años se suicidaron 15 sobrevivientes. "Otros tienen graves problemas de salud, desde respiratorios hasta nerviosos", explican.