La historia de Luis Eduardo Castro está signada por la desgracia. En el año 1996, cuando sólo tenía 12 años de edad, fue atacado por los leones del Zoológico de Mendoza y perdió un brazo. A pesar de su discapacidad, se las ingenió para trabajar como bañero en un camping de Guaymallén, donde la última Navidad fue golpeado brutalmente.
Por la denuncia de un hombre, que dijo que Castro manoseó a su hijo, pasó un día en la Comisaría Novena de Guaymallén. Ante esto, el acusado asegura que lo que vivió el último 25 de diciembre es peor que lo que le ocurrió aquel desgraciado día de 1996. “Yo no hice nada, y ahora perdí mi trabajo y salgo a la calle con miedo”, aseguró a MDZ.
Acompañado por su madre, Silvia Noemí López, Castro sostuvo que el 25 de diciembre fue a limpiar el baño del camping Saucelandia, pero no lo hizo porque había un niño adentro. “El padre del chico dijo que Luis lo había tocado y toda su familia se acercó a golpearlo”, explicó Silvia.
Como consecuencia de este episodio, no sólo no podrá volver a trabajar a Saucelandia, donde cobraba 50 pesos por día, sino que ahora tiene miedo de subir al micro a vender estampitas.
Una vida complicada
El 26 de julio de 1996, con 12 años de edad, quiso tocar con una rama a unos cachorros de león que dormían. Cuando pasó la mano entre los barrotes, apareció un león y le arrancó el brazo derecho y parte de la oreja.
Sin embargo, en la vida de Castro existe otro expediente oscuro. En el año 2002 pasó algunos meses en prisión luego de que se lo acusara de robo a mano armada en el barrio Santa Teresita. Sin embargo, poco tiempo después la Justicia lo dejó en libertad.