El ilustrador y fotógrafo Oleg Borodin, creó, “casi accidentalemente”, como asegura, a un pingüino triste y solitario. Lo hizo mientras trabajaba ilustrando un libro para niño, pero este pingüino no daba el tono para ese libro, por lo que decidió sacarlo de allí e inventarle un nuevo amigo, y ese amigo resultó ser una botella de vino.
A partir de la sugerencia de su esposa, Borodin comenzó a ilustrar la historia de estos dos amigos, y parte del resultado es la serie que mostramos a continuación.
Una amistad que exige sacrificios…
Fuente: https://www.boredpanda.com/