Durante ocho minutos que fueron una eternidad, una familia estuvo a merced de un grupo de delincuentes que irrumpió en la vivienda, situada en Olivos, a cuatro cuadras de la quinta presidencial.
"Entramos, entramos", le ordenó a los gritos uno de los asaltantes al dueño de casa, quien fue sorprendido cuando había salido a guardar el automóvil en la cochera.
"Eran las 9 de la noche, cuando salí a la puerta para meter el auto. Como hubo una época en la que ocurrió una sucesión de asaltos en la zona, tomé la precaución de mirar para ambos lados y observar si había alguien sospechoso en la cuadra. Debido a que no había nadie, comencé a abrir el portón de la cochera. En ese momento, se detuvo un vehículo del que bajaron dos delincuentes. No me dieron tiempo a nada", recordó Claudio Negrete, propietario de la vivienda asaltada, en declaraciones que reproduce en su portal el diario porteño La Nación.
Luego de pegarle un culatazo en la frente al hombre, los sospechosos ingresaron en la casa, a la vez que se sumaba un tercer ladrón que, aparentemente, bajó del vehículo en el que habían llegado al lugar.
"Dos de los asaltantes fueron a la planta alta de la casa y empujaron a mi tía, de 88 años. Así comenzaron a revolver toda la casa. En un momento, decidieron cerrar las puertas de la casa. Entonces, entré en pánico porque temía que si se quedaban, podían disponer de todo el tiempo que quisieran para torturarme para que les dijera si guardaba dinero. Pero se dio la oportunidad y la aproveché. Logré llegar a la puerta, llegué al fondo de mi casa y salté la pared hasta el patio de un vecino", recordó Negrete. Y cuando los sospechosos advirtieron que el dueño de casa se había escapado y podía avisar a la policía, decidieron abandonar la vivienda.
"Los tres ladrones estaban a cara descubierta. Dos de ellos, que tenían no más de 20 años, estaban armados con pistolas 9mm. Al tercer sospechoso, de casi 35 años, no le vi ningún arma. Era el más tranquilo de los tres delincuentes", manifestó el hombre asaltado.
El violento episodio ocurrió anteanoche a las 21 en la casa situada en Alberdi y Wineberg.