En octubre de 2004, la joven Luciana Moretti, de 15 años, fue hallada muerta tras estar desaparecida durante nueve días. La joven no sólo había sido asesinada, sino que fue descuartizada y quemada sobre una parrilla. Si bien su pareja, Pablo Cuchán confesó el crimen, ahora la Justica investiga un macabro detalle: habría sido ayudado por su tía.
De acuerdo con su testimonio, los dos jóvenes estuvieron consumiendo droga hasta que Luciana se desvaneció y quedó sobre la cama, muerta. Al ver esa situación, Cuchán no supo qué hacer con el cuerpo y no tuvo mejor idea que desmembrarla. Luego, la incineró en la parrilla de su casa e introdujo los restos en cuatro bolsas y los arrojó en distintos lugares de la ciudad.
En el testimonio del Cuchán, se supo que cargó en sus brazos a Luciana y la llevó hasta el quincho de su casa. Tras un llamado de la ferretería donde trabajaba porque lo estaban esperando, decidió ocultarla dentro de la parrilla. En ese momento, antes de irse, sintió que su tía, Rosa Osés -que iba todos los días a su casa a limpiar- quería entrar.
Cuchán declaró que no le dijo nada. A media mañana -aseguró- dejó la ferretería y volvió a su casa. Tomó diez bolsas de leña, las roció con veinte litros de solvente, puso todo sobre el cuerpo, prendió fuego y cerró la tapa de la parrilla. Hacia la tarde retiró los restos, los puso en bolsas y se fue en auto a tirarlos en distintos sitios de la ciudad.
Osés, por su parte, declaró que llegó pasadas las 8 a la casa de su sobrino. Aseguró que encontró la puerta trabada con llave, por lo que se fue y retornó a los 45 minutos. Sin embargo, varios testigos la desmintieron. El barrendero de la cuadra, sostuvo que la vio entrar antes a la casa y saludarse con un joven -sería Cuchán- que salía de la vivienda y subía a un auto. Fue entonces que la Justicia decidió abrirle a la mujer un proceso por falso testimonio. Sin embargo, la investigación fue desestimada por una jueza de Garantías y dos camaristas bahienses.