Un panadero fue condenado a prisión perpetua por el crimen de una adolescente, que fue asesinada a golpes y asfixiada en la ciudad misionera de Puerto Rico en 2012, informaron hoy fuentes judiciales. De acuerdo a la acusación fiscal, el homicida mató a su víctima "como a un perro que no se quiere" porque se había "obsesionado" con llevarla a vivir con él.
La pena fue dictada por el Tribunal Penal 1 de Posadas contra Francisco Bourscheid (52) al ser encontrado culpable del "homicidio calificado por alevosía" de Angélica Beatriz Ramírez (14). El juicio, a cargo de los jueces Martín Errecaborde, Angel Dejesús Cardozo y Eduardo D' Orsaneo, se desarrolló durante doce jornadas en el Salón de Usos Múltiples del Palacio de Justicia de la capital provincial.
La adolescente fue asesinada a golpes con troncos de pino a la vera de la calle Pionero Kuhn, en Puerto Rico, a 130 kilómetros de Posadas, el martes 26 de septiembre de 2012. Ayer, durante dos horas de exposición, la fiscal Liliana Picazo desplegó las pruebas y testimonios recolectados en el debate y remarcó el procedimiento hecho en la vivienda de Bourscheid tras el crimen.
Allí, fue hallada una mancha de sangre en la planta de una zapatilla del acusado, que tenía un registro genético 99,99 por ciento compatible con el ADN de Angélica. Además, la misma impronta del calzado se encontró en la escena del crimen. La fiscal sostuvo que a la vivienda del sospechoso se llegó tras varios indicios, entre ellos que el hombre había sido visto arañado. Remarcó que el accionar de los peritos de la Unidad Regional IV, de la Secretaría de Apoyo en Investigaciones Complejas y de la División Homicidios de la Jefatura de Policía fue "prolijo", con los testigos presentes. Por otra parte, la fiscal puntualizó que en el acceso al barrio San Francisco, donde vivía la víctima, el panadero la esperó en su camioneta cuando ésta se dirigía a jugar al hockey pasadas las 20 del 26 de septiembre.
"No se quería mover del lugar porque no quería que se le escape Angélica", enfatizó. En cuanto a cómo era la relación entre víctima y victimario, la fiscal recurrió a los testimonios recogidos por el expediente: "La quería llevar a vivir con él, le prometió que le iba a festejar el cumpleaños de quince", afirmó. "Esa obsesión fue determinante, pese a que se presenta con cara de 'yo no fui' o de Papá Noel encubierto (...) y mató a Angélica como a un perro que no se quiere, con cuatro garrotazos y asfixiándola contra el suelo, haciéndole tragar tierra" sostuvo la fiscal. Al culminar los alegatos, el tribunal pasó a deliberar durante una hora, y al regresar rechazó todos las irregularidades planteadas por la defensa y condenó a acusado a la pena máxima del Código Penal.
TELAM