José Rodríguez, de 76 años, fue asesinado el 21 de diciembre del 2011. Apareció golpeado, estrangulado con una corbata alrededor del cuello, la boca tapada y con fuertes golpes en la cabeza. En su momento, la policía científica y los peritos revisaron la vivienda, que no tenía ni la puerta ni las ventanas forzadas, pero daba la sensación de que el delincuente había estado buscando en zonas particulares de la casa.
Ahora, tres años después, un perito de la causa pidió que le trajeran documentos de días anteriores al crimen. Le llevaron los de una operación inmobiliaria, y el perito descubre que la grafía era parecida a una mancha de sangre. Era dos letras: FP, es decir, Fabiana Peralta. Le avisaron a la fiscal e inmediatamente detuvieron a la mujer.
Las letras estaban escritas con sangre al lado de la pata de la cama, pero este perito pudo constatar que el hombre había intentado hacer la misma maniobra en otros muebles de la casa.
Los hijos del jubilado habían sospechado de la relación entre Rodríguez y Peralta porque la mujer había estado la noche anterior al asesinato en la casa comiendo y durmiendo con la víctima. Explicaron que la había conocido en la fila del banco y, a raíz de esto, la Justicia hizo cruces telefónicos y escuchas, pero no descubrieron nada. Pero los hijos se dieron cuenta de que a su padre le faltaban pesos y dólares de sus ahorros, según consigna Infobae.
Peralta era ama de casa, vivía con su madre y un hijo, no tenía antecedentes penales pero tenía una relación con otro hombre, a quien allanaron por si estaba involucrado. La mujer se negó a declarar.
La fiscal la acusa de "homicidio calificado criminis causa" y descubrió que Peralta tenía una costumbre: se acercaba a los bancos, decía que era gestora, ofrecía trámites, conquistaba jubilados y luego los mataba o los estafaba. A una mujer, a quien no asesinó, le sacó 300 mil pesos y a otra 15 mil.