Todo está tan dado vuelta que suceden estas cosas: un niño, Ezequiel, te sonríe como si fueras un madero, cuando en realidad su sonrisa es el madero y el resto del mundo es agua turbia que se mece con macabra cintura. Los inocentes, hasta nuevo aviso, seguirán siendo los culpables.
Hace unos días hicimos una nota en este diario en la que dábamos a conocer la historia de la familia Moreno, la más hermosa del mundo: Nelson y Erica y sus hijos Gabriel, Ezequiel, Aixa y Benjamín. La familia vende empanadas y tortitas para sobrevivir, pues les faltan recursos, aunque les sobra amor. Ezequiel estudia viola (no guitarra, viola, vio-la, un violín más grande) y contaba en la nota de su tristeza por no tener instrumento y por su bicicleta rota, con la que hacían con Gabriel -quien soñaba con una guitarra- el reparto de tortitas.
Ahora, gracias a distintos lectores de nuestro diario, a esta familia no se les quita la sonrisa de la trompa. Aquí están, recibiendo instrumentos y bicicletas.
Las cosas sucedieron rápidamente ante el pedido, en particular, de la viola. El maestro de maestro de la pintura, Alfredo Ceverino, ofreció un cuadro a quien donara el instrumento. Sin saber de este ofrecimiento, el abogado Carlos Vallejo llamó a este escriba y se ofreció a comprarla, sin que importara su precio. Así lo hicimos y, entonces, le dije que recibiría (él, justametne, que es amante de las artes plásticas) un cuadro de Ceverino. Respecto de la guitarra, Nicolás G. compró una para Gabriel.
Por otro lado, se activó el asunto de conseguir una bicicleta que se convirtió en tres bicicletas: Mónica B. ofreció una y Luis M. ofrecieron dos y Juan Pablo V. se ofreció, con su camioneta, de chofer y las juntó y se las llevamos (no ponemos apellidos por pedido de estas amables gentes). Además, otra persona les dio $1100 (diciéndoles que eran $1000 y Erica llamó para devolverle $100, lo cual alivió a su donante, quien sólo buscaba medir el tamaño de su honestidad).
El asunto ha ido más lejos: varios lectores están viendo el modo de ir más lejos y conseguir los materiales para el techo de un salón que la familia construye, sacando ladrillos y hierros de escombros: si esto se lograra, los niños dejarían de dormir los cuatro en una sola pequeña habitación. ¿Alguien se suma? Al pie de la nota, hay dos números de teléfono para aportar.
Los Moreno, claro está, seguirán con sus luchas y carencias. Estas cosas, no obstante, han llenado sus vidas de esperanza, además de hacer crecer los corazones de quienes donaron (así es con la solidaridad, alimenta más al que da, que al que recibe).
Nelson, el papá, es plomero, un plomero dedicado, pero desocupado. El año pasado le iba bien y se entusiasmó: compró una Traffic usada para ir a sus obras, con sus herramientas y ahora resulta que no le salen trabajos. Y tiene que seguir pagando la cuota. Imagínense. Sugiere, desliza, deja sospechar que sería fantástico que alguien le ofreciera trabajo, de plomería o de construcción (sus teléfonos es 2616904601).
Por eso, mientras tanto y como siempre, la familia vende empanadas y tortitas caseras por todos los barrios de La Favorita.
Ahí la tienen también a Erica, quien ya hecho de todo: servicio doméstico, cosecha de uva, ajo y tomate, ventas callejeras de todo tipo e incluso de ayudante en la construcción, abriendo zanjas, haciendo mezcla, acarreando carretillas y amontonando ladrillos. Como una especie de certificación laboral de por vida, tgiene los brazos tatuados por las quemaduras de las latas de empanadas calientes cuando las saca del horno.
Si uno pudiera traspasar la frontera de lo indecible, entonces, podría transmitir con fehacencia la prístina alegría y el claro sentimiento de gratitud de los Moreno, la familia más hermosa del mundo. Mientras usted lee esta nota, alguno se muere de viejo, otra se pinta las uñas y aquel desafina en la ducha, ellos, los Moreno, siguen así, sin que se les quiten las hermosas sonrisas de las jetas.
Hoy, al menos, es un hermoso lugar Mendoza, y más si, mientras escribís, te comés unas tortitas con chicharrón salidas de las manos más limpias del mundo.
Ulises Naranjo.
Posdata: Si querés ayudar a esta familia, podés comunicarte con ellos, Erica (2615699529) y Nelson (2616904601).