Fingieron ser enfermeros para asaltar a un médico

No hay detenidos por el momento.

El jueves por la noche se registró un violento asalto en un domicilio de la Ciudad Capital de San Juan. Dos individuos simularon ser enfermeros y asaltaron a un médico de la zona, Adolfo Zeballos.

Los malvivientes ataron y amenazaron con armas a la hija del doctor y a la empleada del mismo domicilio. Se dieron a la fuga con dinero en efectivo, cheques y electrodomésticos varios. 

De acuerdo con la crónica policial que publicó Diario de Cuyo, sonó el timbre y lo primero que hizo la empleada del domicilio fue mirar a través de la ventana. Vio a un hombre con chaquetilla blanca, entonces pensó que era el hijo médico de don Adolfo Zevallos, el dueño de casa y reconocido cirujano de 84 años. 

Confiada, la mujer abrió la puerta y de inmediato se le nubló la vista por la trompada que recibió por parte de uno de los dos sujetos vestidos de enfermeros, con barbijos y armas, que entraron en pocos segundos a ese domicilio en pleno centro sanjuanino el jueves por la noche. 

Después le llegó el turno a la hija de Zevallos, que fue maniatada igual que la empleada. 

Y por último le tocó al médico, un hombre adulto mayor, que estaba en la planta alta y a quien los ladrones engañaron diciéndole que venían a medirle presión para luego atarle las manos y los pies.

El golpe armado en la casa del doctor Adolfo Zevallos en Av Córdoba al 475 Oeste entre Alem y Santiago del Estero, duró una hora y terminó con la empleada doméstica desmayada y los delincuentes huyendo antes de tiempo. 

Es que Mónica Zevallos (55) logró desatarse y corrió hacia a la calle hasta que pidió ayuda a una vecina. 

Los desconocidos igual lograron escapar llevándose 4.000 pesos, un cheque por 10.000, una notebook y tres celulares, y dejaron abandonado un TV 32 pulgadas que pensaban robar.

Los asaltantes vestidos de enfermeros irrumpieron a la casa a eso de las 22.30 y maniataron a la empleada Mayra Figueroa, a Mónica Zevallos y al padre de ésta, el cirujano Zevallos. 

Al anciano le dijeron: "Nos mandó su hijo para que le tomemos la presión" y, cuando se descuidó, lo tiraron al suelo y lo maniataron. "Fue terrible. Doy gracias a Dios que estamos vivos", dijo Mónica.