Ariadna Marisel Quiroga Orellana, la nena de seis años que había desaparecido el domingo en la siesta en Coquimbito, quedó bajo custodia de sus tíos, mientras la Justicia investiga el caso, según lo confirmó la fiscal especial Claudia Ríos.
Luego de que esta mañana la niña apareciera acompañada de una conocida de la madre en la comisaria 36° de Las Heras, quedó bajo cuidado estatal durante algunas horas antes de ser entregada a sus familiares.
La pequeña que había sido trasladada desde el lugar donde apareció hasta el Palacio de Justicia por la fiscal Claudia Ríos -quien ahora toma declaraciones a los padres de Ariadna-, fue retirada minutos antes del mediodía por la directora de Protección de Derechos de la Dinaf, María de los Ángeles Díaz.
Díaz había dicho que la pequeña quedaría a cargo de la Dinaf, pero finalmente fue entregada a sus tíos.
La directora de Protección de Derechos de la Dinaf dijo que el organismo va a "trabajar para averiguar la red familiar" y analizar qué pasará con los hermanitos de Ariadna.
La familia de la niña está constituida por sus padres y dos hermanos. Una nena de 10 años, que en este momento está siendo cuidada por un vecino y un nene de 13 años que fue al colegio como lo hace habitualmente.
Si bien la pequeña Ariadna lucía en buen estado y tranquila, pedía repetidas veces ir con su papá, al salir del Palacio de Justicia, y no con su mamá.
Por su parte, una tía de la niña - esposa del hermano del padre -, ha sido el único familiar que ha estado presente en la comisaria y en el Palacio de Justicia acompañando a la niña y a sus padres.
La mujer manifestó que está sorprendida por la situación y que "siempre han sido una familia normal, sin antecedentes de violencia".
La madre en la mira
A pesar que Mariela Orellana, la mamá de Ariadna, fue quien realizó la denuncia ayer por la desaparición de su hija, la fiscal Claudia Ríos decidió que quedara detenida por "el doble delito de falso testimonio", cargo que le imputará mañana.
Al parecer, la madre podría estar involucrada en la desaparición de la pequeña. La sospecha se abrió cuando la niña llegó a la comisaría en manos de una conocida suya, quien también quedó demorada.
"La mujer que se acercó a la comisaría con la nena (la amiga de la madre), declaró que se la habían dejado a su cuidado hasta hoy a la mañana. Y a las 2 de la mañana Orellana estaba en la comisaría denunciando que le estaban pidiendo plata para el rescate, cuando se vino con el esposo en la movilidad ella le iba diciendo, ¡vendé la moto, hacé algo!", agregó Ríos.
La señora que tenía que cuidara a la pequeña, supuestamente a pedido de la madre, informó que la niña estaba desayunando con su hija, cuando observó que salía en la televisión que Ariadna había sido secuestrada, por lo que se asustó y decidió ir a la comisaría.
En la comisaría, Orellana afirmó que estaba esperando un llamado, porque le habían dicho que debía entregar $7.000 para que a la menor no le pasara nada malo, pero no le habían dicho ni en donde debía entregar el dinero, ni en que condiciones.
De acuerdo con lo que declaró en un inicio la madre de la menor, Ariadna había quedado jugando en el patio, a cuidado de su padre que dormía la siesta, mientras ella se tomaba un micro con destino a la terminal para buscar a otro de sus niños. En ese tiempo, la menor habría sido secuestrada.
Para reconstruir la historia que contaba Orellana, la Fiscal Ríos le solicitó la tarjeta de micro, a fin de constatar que hubiera ido a la terminal en el momento en que decía. "Sólo me trajo la constancia de vuelta", afirmó Ríos y agregó que ya sospechaban sobre la veracidad de los dichos de la madre de Ariadna, con el boleto de vuelta solamente, no podían constatar que la mujer hubiese viajado sola con destino a la terminal.
Por esto último toma fuerza la hipótesis de que la mujer, voluntariamente llevara a su hija a la casa de su amiga para dejarla a su cuidado, antes de denunciar que había sido secuestrada. "Cuando empezás a preguntar las cosas más ínfimas empezás a averiguar la verdad", indicó Ríos.
Ante esta situación, el marido de Orellana declaró que no entendía porque su mujer podría haberle mentido, tanto a él como a la justicia. "El siempre pensó que se había ido a buscar al niño, y se sentía culpable por no haber oído que le dejaba a Ariadna a su cuidado, porque estaba durmiendo la siesta", comentó la fiscal.