El motochorro mediático seguirá en prisión

La Justicia rechazó el pedido de liberación propuesto por la defensa de Gastón Aguirre, conocido por haber sido filmado durante un asalto.

La Justicia determinó que Gastón Aguirre, conocido por ser el "motochorro" filmado por un turista canadiense al que asaltó, continúe preso tras ser detenido el domingo por "daños y resistencia a la autoridad" al agredir a policías durante incidentes ocurridos en el barrio porteño de La Boca, que se produjeron tras la muerte de un adolescente.

La decisión corrió por cuenta de la jueza Guillermo Martínez, que determinó que Aguirre, de 33 años, sea llevado a prisión, al desechar un pedido de excarcelación presentado por su defensa, informaron fuentes judiciales a la agencia Noticias Argentinas. 

Aguirre fue arrestado el domingo pasado como acusado de intentar agredir a personal de la Policía Metropolitana, en el momento en el que acudían a un parador, adonde un grupo de personas se presentó para tomar venganza por el crimen de un adolescente de 15 años, que murió apuñalado. 

Según la versión oficial, a Aguirre le secuestraron un cuchillo y debió ser asistido en un hospital, tras mantener una actitud agresiva y provocarse lesiones, además de daños en un patrullero. 

Aguirre, conocido como "El Conejo", cobró notoriedad a mediados del mes pasado cuando el canadiense Alex Hennessy difundió en una red internacional el video que filmó cuando lo asaltó a mano armada con la modalidad "motochorro" cuando paseaba en bicicleta por el barrio de La Boca. 

En agosto, el motochorro había sido interceptado por policías, que no pudieron encontrar el arma que exhibía en el video y sólo fue acusado por posesión de estupefacientes, por lo que salió libre. 

Por entonces, el hombre admitió su delito, pidió disculpas y dijo que había salido a robar para comprarle algo a su hijo en el día de su cumpleaños, mientras que también fue entrevistado en varios programas de televisión. 

El motochorro llegó a protagonizar algún debate con el actor Ivo Cutzarida, quien en los últimos meses encabezó una suerte de ofensiva dialéctica de la "mano dura", contra la inseguridad.