102, el teléfono de la queja y la indiferencia

En las idas y vueltas que derivaron en la muerte de Luciana aparece el número para denunciar abandono y situación de desprotección de menores. Qué dicen los mendocinos.

Usted se ha comunicado con la línea de los chicos, perteneciente al Programa Provincial de Prevención y Atención del Maltrato Infantil del Ministerio de Salud. Atendemos de lunes a viernes de 8 a 24 y sábados y feriados, de 9 a 18. En este momento todos los operadores se encuentran ocupados. Aguarde en línea (comienza la música de espera).

La espera dura unos tres minutos, hasta que la operadora finalmente atiende. Esto sucede en forma pareja a lo largo del día. Y la situación de quien inicia la llamada depende del lugar o de la urgencia que requiere: puede hacerlo desde casa, tranquilo y con tiempo, o desde la calle, tras visualizar a chicos que sus padres envían a pedir a los negocios de la Arístides, por ejemplo. En este último caso -muy habitual los fines de semana a la noche- si uno ve a un menor muy desganado -y que no comió desde varias horas- dejando arriba de las mesas estampas con dibujitos de ositos cariñosos o de santos, si el denunciante hizo la llamada después de la medianoche, en lugar del “aguarde en línea” habrá un “muchas gracias” y chau llamada (con toda la tecnología que hay no existe la posibilidad de dejar un mensaje grabado). 

El 102 es el número rápido para denunciar el abandono de menores o cuando son explotados en las calles. Pero también para informar rápido cuando alguno de ellos es víctima de violencia, algo que puede suceder a cualquier hora.

Mónica y Rodrigo suelen andar seguido por la Arístides y cuando ven a un niño explotado por sus padres llama al 102. “Como esto siempre pasa de noche jamás pude hacer una denuncia porque si llamo a las 0.15 no puedo hacer nada".

Sonia es una amiga de Mónica. Es psicóloga social y admite que cuando va por el centro y ve a chicos con esa misma situación también se vale del 102, “aunque tenga que estar cuatro minutos para que me atiendan el teléfono”. En tanto que Lucas, un remisero de Luján, reconoce que no sabía para qué era el 102 y la respuesta a la pregunta de qué hace cuando en la calle ve una situación en la que se vulnera el derecho del menor responde así: si el caso es “muy jodido” va a contárselo a un policía “que ande por ahí”. Y si “no es jodido el caso” resuelve el asunto “mirando detenidamente el rostro del mayor que acompaña al menor” para ponerle un freno. 

El 102, junto a las escuelas, municipios, Ministerio de Seguridad, hospitales y distintos organismos de Salud son los que derivan los casos sospechosos de maltrato al Programa de Prevención y Atención Integral del Maltrato a la Niñez, Adolescencia y Familia (PPMI). Uno de los organismos -dependientes del Ministerio de Salud- que trabajan en este programa se lo reconoce como OAL (Órgano Administrativo Local). Cada municipio tiene su correspondiente oficina y la realidad es que la tarea que desarrollan, según admiten personas que conocen esta temática, ya está desbordada: para tomar un ejemplo, en todo 2011 hubo en toda la provincia 723 casos de maltrato psicológico, 837 de negligencia y abandono y 687 de abuso sexual; un año después los maltratos pasaron a ser 2024, mientras que 1642 fueron los casos de negligencia y abandono, y 895 los de abuso sexual.  

La llamada al 102 es gratuita y anónima. Tras la misma, el Programa de Prevención enviará a una trabajadora al lugar donde ocurren los hechos para constatar lo ocurrido.

Si bien por el caso de Luciana hubo críticas al 102 -porque al fin y al cabo la prevención y la justicia llegaron muy tarde-  ese número no goza de la misma fama del 911, por lo que para muchos es un número desconocido, inclusive para personas como Lucas, que están en la calle o ante el hecho para denunciar, quieren hacerlo y no saben cómo.

“Nunca recibimos una denuncia por el 102. En una época sí los había por el 911 y la explicación que en ese entonces nos dio el Gobierno fue que muchos llamaban a ese número por broma. Pero para ser sincero jamás alguien llamó para quejarse del funcionamiento del 102”, contestó José Luis Ramón a la consulta de MDZ. Él dirige Protectora, una reconocida organización de Defensa del Consumidor. 

Y también dio su respuesta de por qué no le llegan las quejas por el teléfono 102.

“Porque no es un número muy conocido”.

Entre el silencio, la queja y la indiferencia se mueve el número de teléfono que cualquier mendocino puede valerse para denunciar el maltrato infantil.