Santo debate: ¿Se puede ser rico y católico?

La polémica se abrió frente a los predicamentos de Francisco ante la necesidad de repartir la riqueza a los que menos tienen. Los sectores poderosos y conservadores lo consideran propio de las ideas marxistas.

¿Se puede ser rico y católico? La pregunta surge luego de que se conocieran las declaraciones “anticapitalistas” del papa Francisco y que, junto con sus gestos de humildad, han molestado a más de un rico. El dato no sería relevante si ese rico no fuera el aportante número uno si de filantropismo católico se trata.

Ese es el caso de Ken Langone, dueño de la principal cadena minorista estadounidense de mejoramiento del hogar y materiales de construcción, The Home Depot.

Según cuenta The Vatican Insider, todo comenzó con algunas de las ya usuales declaraciones de Francisco sobre economía y capitalismo, lo que llevó a muchos a acusarlo de “marxista”, mote que tuvo que salir a negar él mismo. Es que Langone ha declarado a la televisión CNBC que las opiniones del papa en la exhortación Evangelii Gaudium, donde el pontífice había advertido sobre los excesos del capitalismo sobre la economía, están creando un problema. En su entrevista con Andrea Tornielli a 'La Stampa', Francisco había respondido que el marxismo es una ideología errónea, “pero yo he conocido diversos marxistas que eran buenas personas, y por lo tanto este adjetivo no me ofende”.

En Mendoza también ha recalado la discusión: empresarios, religiosos, creyentes del culto católico y hasta los defensores de las ideas laicas sostienen que es compatible el ser pudiente y practicante del catolicismo al mismo tiempo e indicaron que son principios que están desde siempre en el evangelio.

Marcelo De Benedictis, vocero de la Iglesia, consideró, “desde el punto de vista de la discriminación social de los bienes, la propiedad privada está gravaba por una hipoteca social, por eso debe existir una justicia distributiva en un capitalismo que tiene que ser sensible a los pobres, que tiene que ser sustentable y estar en equilibrio”.

Juan Carlos Pina, titular de Bodegas de Argentina, señaló que la institución comulga con los principios vertidos por Francisco, “dado que la empresa debe ser sustentable, no sólo económicamente, sino también socialmente” y agregó, “nosotros tenemos una comisión de trabajo de responsabilidad social empresaria donde trabajamos en pos de los empleados y de la comunidad”.

En tanto, en el plano personal, Pina subrayó que quienes han tenido mayores oportunidades de acceder a bienes materiales y a mayores niveles de instrucción, “deben colaborar con el prójimo y procurar que esa ayuda llegue de manera eficiente”.

Desde la visión empresarial, Alejandro Donna, emprendedor minero de la provincia, indicó, “soy muy católico y no creo que lo que dijo el Papa tenga que ver con la ideología marxista. Más bien tiene que ver con la idea de ser católico y de practicarlo desde la preocupación por el otro”.

Donna añadió, “En nuestro país están muy marcadas las inequidades, y eso lo vimos desde la institución cuando trabajamos con una entidad de presos y liberados, muchas personas no tenían la oportunidad de reinsertarse en el trabajo por haber estado privados de su libertad”.

Carlos Lombardi, abogado Constitucionalista, amparista de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y defensor del laicisimo en las instituciones públicas consideró que “si nos ajustamos a lo que dice el Catolicismo, todos son hijos de Dios, los pobres y los ricos. Hay ramas de la Iglesia que están inclinadas a los que menos tienen, como la Opción por los Pobres. Sin embargo, hay una contradicción muy grande que reside en los estrechos vínculos de la Iglesia con los sectores más poderosos y corruptos que representan al Capitalismo Salvaje que fue criticado por el Papa Juan Pablo II”.

La variedad de los testimonios recogidos por MDZ no observan un ataque o contradicción con el Capitalismo a las expresiones vertidas por Francisco, sino más bien, que la distribución de la riqueza es un principio católico presente en los evangelios y necesario para la existencia de un tejido social en armonía.