Más misterios rodean los asesinatos de Daiana Nataly Reinoso (25) y José González (35), la pareja asesinada en distintos lugares en tan solo un mes. A los escasos indicios sobre la muerte de la mujer se sumó la poca información que aportaron la víctima y su entorno hace un mes, a la investigación sobre el crimen de González, otro asesinato de tintes mafiosos. Además, la Justicia había rechazado el pedido de la Fiscalía de intervenir el celular de Reinoso, con lo que se perdió una pista que podría haber sido trascendental.
La causa González estuvo hasta ayer al mediodía en manos del fiscal Juan Ticheli. Ahora fue unificada con la de Reinoso (que primero recayó en manos de Daniela Chaler) bajo la figura de la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos, por orden de la Procuración General del Ministerio Público, entendiendo que ambos casos están relacionados.
Cronología del primer crimen
González fue hallado el 15 de diciembre pasado en los alrededores del embalse El Carrizal, en la zona correspondiente a Luján de Cuyo y cerca de la localidad del mismo nombre. El hombre estaba atado de manos y su cabeza tapada con una bolsa de nylon y no presentaba heridas visibles, aunque había restos de sangre en su rostro.
Además no había otros rastros en el lugar, salvo un dato emanado por un testigo sobre un vehículo que vio deambular por la zona durante la jornada, aunque la veracidad de esta información no pudo ser confirmada.
Tras conocerse el hecho, realizar la recorrida por la escena del crimen e identificar a la víctima, Ticheli citó a declarar a Reinoso, quien era la concubina de González, pero la mujer no aportó nada significativo al expediente. Describió a su pareja como un hombre muy trabajador, unido a su familia, declaró que ambos tenían un kiosco en el barrio La Estanzuela y que era un hombre sin ningún tipo de problemas. Muchos son los rumores que corren en el barrio sobre qué se vendía en ese kiosco y por cuenta de quién, pero no pudieron ser confirmados.
Además, Daiana negó sospechar de quien o quienes pudieron asesinar a su pareja, como así también cuáles fueron los motivos que llevaron a los delincuentes a provocar su muerte. La misma información fue aportada por los familiares y el entorno de González, que aseguraron no conocer ninguna situación extraña relacionada con la víctima. ¿Pacto de silencio?
Ticheli pidió a la Policía realizar una investigación para ver si González, Reinoso o alguien del entorno familiar tenían alguna vinculación con el narcotráfico u otro tipo de delitos. Los resultados fueron negativos, aunque sí se supo que la víctima había estado detenida en el año 2000 por cuestiones menores.
Esto hizo que la causa avanzara muy poco, ya que al no tener información del entorno de González y no contar con pistas suficientemente fuertes, impidió construir una línea investigativa clara. De todos modos, la forma en la que González fue abandonado y otras evidencias hicieron caer rápidamente la teoría de asesinato por robo, por lo que la investigación de Ticheli apuntó a un ajuste de cuentas.
Es por ello que el fiscal hizo un pedido a la Justicia de intervenir el celular de Reinoso para ver si la mujer tenía algún tipo de contacto con el entorno de su concubino. Sin embargo, se le denegó la solicitud por considerarla “irrelevante”.
Otro de los enigmas que quedó por resolver fue la causa de muerte de González. Más allá de la sangre en la cara, el cuerpo de la víctima no presentaba golpes, cortes u otro tipo de heridas externas. Por ello, y sumado al hecho de tener la cabeza tapada con una bolsa, todo indica que el deceso se produjo por asfixia, aunque tampoco se descarta un posible envenenamiento. Aunque el crimen fue hace un mes, todavía faltan los resultados finales de los análisis del cuerpo que determinarán la causa de muerte.
Más allá de ello, un dato que podría también tener relevancia en la causa de Reinoso es que la Justicia sospecha que González no fue asesinado en El Carrizal, sino que su cadáver fue trasladado desde otro lugar para luego ser abandonado en el descampado.
Lo más importante es que Daiana nunca le reveló a la Justicia que sabía algo más sobre la muerte de su marido, y que había sido amenazada de muerte después del asesinato, tal como comentaron a MDZ allegados a la pareja y fuentes ligadas a la investigación del asesinato de Reinoso. También resulta llamativo que no haya avanzado el pedido de intervenir el celular de la mujer, ya que es posible que se hubiera recabado algún dato importante que permitiera continuar con la investigación y, quizás, evitar otra muerte.