No se sabe bien qué ocurrió primero: ¿El huevo o la gallina? Hay quienes dicen que fue la propia Municipalidad la que pidió que fuese “allanado” un escritorio en uno de los pisos del edificio, donde funciona la Dirección de Rentas, porque una de sus empleadas había sido detenida en un operativo. Otros dicen que por el contrario, la Justicia llegó a ese escritorio luego de escuchas telefónicas que los llevaron derechito a ese mueble. Fue imposible determinar la forma, pero el fondo es que en dos operativos realizados en días consecutivos, la justicia terminó hallando ayer una cantidad no precisada de cocaína lista para consumir, y un tubo de “pasta base”, el paco o la droga de los pobres, en la Dirección de Rentas de la Municipalidad de la Capital. Un escándalo inoportuno que llega apenas días después de que el Juez Federal Walter Bento ordenase la prisión preventiva de siete personas involucradas en la trata y la prostitución VIP, entre ellos un inspector municipal con muchas relaciones políticas.
Para entender este caso hay que rebobinar y contar un hecho ocurrido la semana pasada. El miércoles 18 de este mes, una joven llamada Pamela Valdivieso (30) fue detenida mientras circulaba con un auto repleto de niños, presumiblemente haciendo “delivery” de drogas. Pamela debía estar cumpliendo prisión domiciliaria. Consiguió ese beneficio hace poco luego de tener un nuevo hijo, pero violó las condiciones de la libertad y fue presa de nuevo. Estaba detenida desde 2011 junto a varias personas por esconder unos 30 kilos de cocaína y herramientas de fraccionamiento de la droga. Cuando la apresaron la semana pasada, la policía ya la seguía, precisamente por violar su prisión domiciliaria. En la requisa que le hicieron hallaron en su auto unos 800 gramos de cocaína. Allanamientos posteriores en la vivienda de Pamela Valdivieso permitieron dar con una mayor cantidad de droga, un poco más de siete kilos.
La investigación no paró allí y ahora aparecen las vinculaciones con el ambiente político capitalino. El juez Federal Walter Bento ordenó detener a Gisela Valdivieso (28), secretaria en la Dirección de Rentas de la Municipalidad. Los Valdivieso son una familia importante en la estructura de punteros y clientelismo de la Capital. En la Municipalidad trabajan una decena de ellos, incluso el padre de las jóvenes, un empleado al que apodan “El Calandria”, y una tía. Todos le reportarían políticamente a Raúl Levrino, el Secretario de Seguridad Ciudadana. Por eso ayer los nervios y el silencio alrededor de los operativos eran muy fuertes, al punto que la mayoría de los funcionarios y concejales no supieron lo que ocurría hasta que comenzaron a recibir consultas periodísticas.
La cantidad de cocaína no es precisa. Pero hay versiones coincidentes sobre su hallazgo. Cuentan que en un rastreo telefónico se detectó una llamada de Gisela Valdivieso a alguien que trabaja dentro de la Municipalidad, a quien le habría pedido “abrir el escritorio” con el objeto de “terminar un trabajo, un trámite que estaba pendiente”. Dicen que Gisela le pidió a su interlocutora (se trataría de una mujer) que buscase “un tubo blanco con un trámite sin terminar” que había en su lugar de trabajo, y que se lo entregase a su padre “…que él va a saber qué hacer”.
La cercanía política de la familia Valdivieso con notorios funcionarios de la Capital fue motivo de preocupación ayer, sobre todo luego de las prisiones preventivas por el prostíbulo VIP. Ahora, la justicia federal deberá determinar si las hermanas Valdivieso tienen una conexión política que les permitía su accionar y hasta dónde llegan las responsabilidades. Por lo pronto, aún hay unos días de plazo para determinar la situación procesal de los nuevos detenidos.