Según el diario The Times, una de las treinta cartas que el premio Nobel de Literatura escribió a la actriz y cantante de origen alemán podría salir a subasta a un precio inicial de 100.000 de dólares.
La carta revela otro matiz de las excepcionales relaciones de amistad que unieron al escritor y a la actriz.
Hemingway, dirigiéndose a la femme fatale con un tono frívolo y burlesco, describe un encuentro imaginario en la escena de un teatro en la que actriz alemana aparece ebria y desnuda, mientras que el mismo Hemingway presume de lucir musculatura olímpica de Burt Lancaster.
Hemingway y Dietrich se conocieron en 1934 en un crucero francés, pero empezaron a escribirse más tarde, cuando ya tenían 47 y 50 años.
La correspondencia (treinta cartas y telegramas) refleja una pasión que el mismo escritor caracterizó como "no sincronizada", y que mantuvieron durante 15 años, hasta el suicidio del escritor en 1961.
En 2007 la hija de Dietrich, Maria Riva, entregó el legado epistolar de su madre a la Biblioteca Kennedy en Boston.