Recibió un doble implante con apenas once meses de vida

Se trata de una niña que perdió la audición a causa de la meningitis. Se le realizó un doble implante coclear.

Aunque no suelen ser autorizados, debido a varias causas que entrañan riesgos, en Mendoza pudo realizarse un doble implante coclear a una niña de once meses, porque había perdido la audición tras ser afectada de meningitis.

El implante lo hizo el doctor Fernando Salomón, quien dialogó con MDZ Online para explicar en qué consiste este procedimiento y advertir sobre la necesidad de la detección temprana de la hipoacusia.

“Lo llamativo de este caso, es que los implantes cocleares están autorizados a partir del años de vida, salvo casos especiales, como en el caso de esta nena, a la que le dio meningitis al mes de vida y perdió la audición”, explicó Salomón, quien realizó esta intervención en una clínica de la calle Godoy Cruz, de Ciudad.

Este tipo de implantes, explicó el médico, consisten en la colocación de un electrodo que se conecta a la cóclea y que remata en un imán que se ubica bajo el cuero cabelludo, al que, por fuera de la piel, se une el micrófono. De esta manera, el sistema transforma el sonido en impulsos eléctricos que estimulan la cóclea.

El implante que recibió esta niña de apenas once meses fue doble y simultáneo, y debió realizarse antes del año porque, por verse afectada por la meningitis, la cóclea había comenzado el proceso de osificación, el cual avanza desde la parte inferior (espina basal) hacia la superior (ápice). Este tipo de operaciones son poco frecuentes, y Salomón señaló que hay muy pocos casos en el país, de los cuales él conoce sólo uno. Pero en el caso de esta niña había un riesgo extra, marcado por el hecho de que la meningitis la había debilitado, por lo que al momento de la operación pesaba apenas siete kilos.

Más allá de eso, el médico explicó que las intervenciones de este tipo no entrañan mayores riesgos, y que por realizarse próximas al nervio facial, este se monitorea permanentemente, y en cuanto hay riesgo (se trabajo fresando el cráneo, aunque el implante sea endocraneal, por fuera de este), un equipamiento especial lo detecta e informa.

De hecho, Salomón destacó que ha hecho este tipo de operaciones a pacientes como esta nena, de once meses, hasta a una señora de 79 años.

La situación en la provincia

Salomón, a partir de un estudio que realizó recientemente, aportó algunos datos significativos. Según las estadísticas, la patología detectable con más frecuencia es la hipoacusia, y se estima que hay tres hipoacúsicos neurosensoriales cada mil partos, es decir que en Mendoza, donde nacen 32.000 chicos por año, existe la posibilidad de que 96 tengan patologías relacionadas con deficiencias auditivas.

Desde el 2000 que se realizan implantes cocleares en la provincia, pero desde entonces los implantados de cero a seis años no alcanza la centena, en Mendoza los implantados de cero a seis años no llegan a cien.

“A veces por alta de diagnóstico, por desconocimiento, no se diagnostican bien los caso”, señala Salomón, pero sostiene que, a nivel nacional, “estamos mejor que otra provincias”.

“La importancia de la detección temprana de la hipoacusia reside en que en los tres primeros años de vida, a partir de la estimulación auditiva, se generan conexiones sinápticas, que se llama nervoplasticidad, pero pasado este período crítico estas no se generan, y la persona después puede tener un umbral de audición, pero no va a entender en un formato abierto”, explica Salomón, detallando que a partir de un estudio que realizó junto con Conin concluyó que los chicos desnutridos pueden escuchar, pero no procesar la información, pues tienen un déficit importante en el procesamiento de esa información, relacionado con la estimulación auditiva.

Cobertura social

El sistema completo para un implante de este tipo está cubierto totalmente por las obras sociales, explicó el médico, por lo que con la autorización de la Oficina de Discapacidad (que se tramita en los municipios) el implante se puede importar sin mayores problemas.

Al respecto, Salomón señala que los médicos están obligados, por ley, a detectar deficiencias auditivas en los recién nacidos antes de los tres meses de edad, además de que deben darle tratamiento antes de los seis meses, implicando este desde audífonos hasta lo que sea necesario.

“Y en este sentido, al Gobierno le cuesta menos un implante que la rehabilitación de un chico sordo”, concluyó Fernando Salomón, luego de detallar que, en el caso de la nena de once meses implantada, su papá había perdido en ese momento su trabajo como albañil, pero pudo conseguirse que la obra social cubriera la operación.