El salteño Rodrigo Rufino conducía su automóvil Gol la avenida Venezuela de su provincia cuando fue virtualmente "tragado" por un enorme pozo que la empresa Aguas del Norte había abierto a la mañana para la reparación de una cañería de agua.
Según detalla El Tribuno, el accidente provocó serios daños al vehículo y lesiones menores al conductor, quien rápidamente fue auxiliado por vecinos que mostraron su malestar ya que, según testimonios, habían advertido sobre el peligro de la abertura y la poca señalización en el lugar.
El pozo tiene importantes dimensiones y la señalización es precaria: sólo una cinta de peligro que al parecer estaba colocada en el lateral del pozo y no en la parte frontal, lo que habría originado el accidente.