El becario pos-doctoral del CONICET, Fabricio Ballarini, estudió a través de un mecanismo denominado etiquetado conductual la posibilidad de fijar en la memoria un evento recién sucedido a partir de la realización de otra tarea novedosa diferente.
El cuestionario se llevo a cabo a 1600 estudiantes de segundo a cuarto grado de ocho escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires permitieron inferir “que la memoria de largo término puede ser mejorada mediante la experiencia de una clase novedosa de unos quince minutos de duración, brindada una hora antes o una hora después del aprendizaje”, según indica la investigación publicada en junio en la revista científica PLOS One.
Ballarini contó: “Con la idea de plantear actividades simples dentro del ámbito escolar, se leyeron a los alumnos los cuentos de Ema Wolf: Gervasio el hombre bala y Dientes y, una hora después, se dictó una clase de ciencia para alguno de los chicos que escucharon el relato. Al otro día se les tomó un examen sobre lo leído. Los alumnos que presenciaron el ‘evento novedoso’ memorizaron mucho más efectivamente el relato que quienes no lo presenciaron”.
Mientras que para la directora del proyecto e investigadora independiente del CONICET Haydée Viola en el laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencias “Prof. E. De Robertis” (IBCN, UBA-CONICET), el objetivo del estudio era estudiar si en los humanos se pueden formar memorias duraderas mediante un mecanismo similar al recientemente demostrado en modelos murinos –roedores-.
Finalmente los resultados arrojaron que el 60 por ciento de los estudiantes que participaron de la clase de ciencia respondieron correctamente las preguntas de mayor grado de dificultad relacionadas a memorizar detalles específicos de la historia. Solo el 20 por ciento de los que no la presenciaron acertaron esas mismas preguntas.
“Una memoria que no perdura generaría una marca en aquellas sinapsis (conexión entre neuronas) que activa, pero no induciría, la síntesis de proteínas necesarias para formar memorias de larga duración”, destacó Ballarini.
“Actualmente estamos buscamos medir cuánto tiempo pueden extenderse los recuerdos del aprendizaje, y tenemos indicios que las mejoras podrían perdurar más de un mes y medio”, explica Viola.
Souto comenta que, según su experiencia docente, cuando un alumno se encuentra frente a una actividad que le resulta significativa los resultados en el aprendizaje son más efectivos e integrales. En este sentido, concluyó que luego de la clase de ciencia no sólo mejoraron la memoria literaria del cuento sino también entablaron un lazo afectivo con los científicos y asumieron un nivel de compromiso para con la actividad mayor al habitual.