Decenas de miles de fieles asisten desde la mañana al santuario de San Cayetano, en Orfila, donde esta noche se realiza la misa central, oficiada por monseñor Carlos María Franzini y luego será momento de la habitual procesión de antorchas que recorre los viñedos de la zona.
El día frío por la mañana y la amenaza de viento Zonda que finalmente no sopló, hizo que la asistencia de fieles fuese inferior a la de años anteriores, aunque de todos modos han sido miles las personas que se han arrimado al santuario, y el grueso de ellas lo hizo durante la siesta y a la tarde. Todos fueron a pedir o agradecer y muchos de ellos participaron además de los sacramentos de la penitencia y la eucaristía, publicó el diario digital Arriba el Este.
“Venimos todos los años, somos un grupo de amigos y desde hace tiempo nos juntamos para llegar hasta el santuario y dar gracias”, comentó Miguel (34) mientras caminaba, junto a otros muchachos, el último kilómetro que los separaba del lugar de oración.
La primera de las misas se dio a la cero hora y fue la llamada “de los trabajadores”; luego hubo otras misas a lo largo de toda la jornada y también la participación de una veintena de seminaristas y más de doce sacerdotes que repartieron bendiciones y hablaron con los fieles.
Los kioscos de comida y de venta de artículos estuvieron muy alejados del santuario, a casi un kilómetro y allí el público que concurrió al santuario pudo hacer una pausa y comer algo.
En las primeras horas de la tarde la gente que esperaba turno para agradecer o pedirle al santo conformaba una larga cola de cientos de metros. “Y está difícil la mano. Ahora estoy sin trabajo pero me han prometido uno y espero que se me dé”, comentó Julio, en medio de la larga fila que iba hasta la gruta.
La gente llegó hasta Orfila en auto, en bicicleta o simplemente caminando y muchas de las fincas ubicadas en calle Corvalán, hasta donde estaba permitido circular en vehículo se han transformado en improvisadas playas de estacionamiento.
El padre Marcelo Castro, a cargo de la organización de los festejos, confirmó que este año, a diferencia de 2012, los pedidos por trabajo y el salario que no alcanza estuvieron presentes en la gente.
Las donaciones, como cada año, sumaron nuevamente centenares de kilos y tanto la ropa como la comida recaudada, será entregada a las doce parroquias de la zona Este.