Desde finales de la década de 1980, los vecinos del barrio Alto Alberdi de la ciudad de Córdoba vienen luchando y soportando una problemática que, insólitamente, ninguna gestión municipal pudo solucionar: el desborde de una cloaca.
Se trata del bautizado Desagüe Cloacal Perpetuo, el cual nacería bien al sur de la ciudad, donde los caños cloacales se pierden entre la tierra. Sin embargo, el mayor problema se presenta sobre la calle Domingo Zípoli, donde el asfalto suele convertirse en el lecho de un río putrefacto y antihigiénico.
Esta corriente sumamente caudalosa termina su curso en la margen sur del río Suquía, donde se mezclan con las aguas del cauce (que tampoco es sinónimo de cuidados ambientales), aportando más pestilencia y hedor.
Lamentablemente acostumbrados, los habitantes de esta especie de minicuenca ya están acostumbrados a la presencia del desagüe y se han vuelto virtualmente inmunes a las enfermedades que acarrea. Tanto tiempo con el olor alrededor y los pisos sucios han permitido que desarrollen anticuerpos tanto para combatir las bacterias como las esperanzas.
Ya han pasado al menos seis gestiones municipales y ninguna ha podido darle muerte a este riacho putrefacto.
Fuente: La Voz del Interior