Así quedó el anciano asaltado el domingo

Tiene 80 años y soportó una golpiza que lo dejó desmayado. Lo obligaron a decir a dónde tenía las cosas de valor.

Joaquín Vareta de 80 años, sufrió la golpiza de su vida cuando delincuentes ingresaron a su casa ubicada en Bernardo de Irigoyen al 900 de San Rafael. El hecho ocurrió el domingo en la madrugada.

Los malvivientes ingresaron entre las 2 y 2.30, lo levantaron de la cama, lo golpearon con brutalidad para que dijera a dónde tenía guardadas las cosas de valor, según diario de San Rafael.

Los hombres rompieron una reja para poder ingresar, pasaron por la cocina, el living y se fueron directo al dormitorio en donde estaba Vareta. "Escuché ruidos y prendí la luz, creo que hice mal pero igual me iban a encontrar", lamentó Joaquín, quien agregó: "Todavía no pudimos limpiar la sangre", en referencia al lugar donde sucedió el hecho. 



"Cuando me agarraron, me hicieron hablar y obligaron a decirles dónde estaban las cosas de valor. Me golpearon con las manos y a patadas, porque siento aún un dolor muy fuerte en las costillas", señaló el damnificado quien aún sufre las secuelas del salvaje ataque. "Me duele todo, el ojo lo tengo muy lastimado pero no me duele tanto. Ahora (por ayer) iré al oculista". 

Al ser consultado sobre asaltos anteriores, Vareta manifestó: "Es la primera vez que me sucede un hecho así, con tanta violencia. Sí hemos sufrido otros robos, pero no de esta magnitud, porque en ocasiones anteriores no nos encontrábamos en casa". 

Por otro lado, al referirse a la inseguridad en el barrio, la víctima expresó: "Los vecinos de toda la cuadra ya han sufrido robos en sus casas, a la mujer de enfrente le robaron el sábado y al lado de ella le robaron a una señora la semana pasada. No sé qué pasa en el barrio, pero la Policía tiene que hacer algo". 

Los autores del hecho fueron dos, ambos usaban pasamontañas. "Por lo que pude ver, uno era de físico grande y el otro un pibe, por la voz más que nada", detalló la víctima, quien agregó: "La señora de al lado parece que sintió ruidos, en el momento que empezaron a romper la caja fuerte".

"A mí me habían pegado tanto que me dejaron `grogui´; se ve que la señora escuchó y llamó a la Policía. Anoche (por el domingo) me enteré que fue ella, porque ninguno de nosotros pudo hablar a la comisaría", relató.

"Más allá de las puertas y la caja, no provocaron más daño. Eso sí, no sé cómo hicieron para romper la caja, porque realmente la destrozaron", manifestó Joaquín y aseguró que los delincuentes "vinieron por plata nada más, menos mal que no se llevaron papeles y documentación varia que había". 

La denuncia fue radicada directamente en el hospital e inmediatamente fue elevada a la Policía. La víctima fue trasladada en forma particular al nosocomio, donde fue revisada, pero no internada: "Como soy del PAMI no me pudieron internar, por lo que me llevaron a la Policlínica, donde me vieron los médicos y me revisaron. Pero me dijeron que no hacía falta internar, porque no había fracturas y además no tenían camas disponibles".

Una zona complicada

La inseguridad -una problemática que aqueja a San Rafael y va en aumento- se ha profundizado aún más en el barrio Constitución, dado que allí ha ocurrido un importante número de hechos en el último tiempo.

Vareta es vecino de una mujer que sobre el final de la semana pasada sufrió roturas en su vivienda y el robo de dos televisores LCD que afortunadamente fueron recuperados. Semanas atrás, en el mismo barrio, se produjeron tres asaltos en menos de dos horas. 

Está claro que la presencia de la Unidad Especial de Patrullaje en la calle Edison no amedrenta a los malvivientes en el barrio Constitución. La dependencia, inaugurada con bombos y platillos en el 2010, generó expectativa entre los vecinos, pero no pasó demasiado tiempo para que dejara de resultar un obstáculo para quienes delinquen.

Un capítulo aparte merecen los salvajes ataques que durante este 2013 han sufrido muchas personas de la tercera edad en San Rafael. La inocencia y vulnerabilidad de los abuelos son un punto a favor de los inescrupulosos malvivientes que los asaltan en la vía pública o en sus viviendas.

Una y otra vez insistimos con la solidaridad hacia los mayores por parte de sus familiares, quienes deben evitar que queden solos o salgan sin compañía a realizar trámites.