Protocolo: cómo deben actuar los docentes en caso de violencia intrafamiliar

Este miércoles se llevó a cabo la jornada de participación para terminar de delinear el Protocolo de Procedimientos ante Situaciones Emergentes. Mucho se ha hablado de la agresividad entre los alumnos, pero ¿qué pasa cuando la violencia se genera en casa?

Foto: web
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El papel del profesor ha evolucionado o complejizado enormemente en un período reducido de tiempo. Mientras que en un principio su papel profesor era exclusivamente el de transmisor de conocimientos, regido por una figura autoritaria que apoyaba su poder en la administración de sanciones y castigos, su rol a lo largo del tiempo se fue complicando, recargando y su figura menoscabándose y minusvalorándose desde el punto de vista social y escolar.

Este miércoles, las clases fueron suspendidas para que los docentes puedan llevar a cabo una jornada de participación con el objetivo de terminar de delinear el Protocolo de Procedimientos ante Situaciones Emergentes en las Escuelas Secundarias para saber cómo actuar en casos de violencia escolar. El formulario fue repartido entre los docentes.

Muchos profesores sostienen que el nuevo protocolo, de 40 páginas, ya se viene aplicando desde hace muchos años -sobre todo en los servicios de orientación, integrado por psicopedagogas y trabajadoras sociales-, sin embargo lo que reclaman es la convergencia y articulación con otros organismos necesarios, como municipalidades, ministerios, poder judicial, centros integrales comunitarios o centros de salud.

Es que, en su gran mayoría, la violencia que entra en las aulas generalmente tiene sus raíces en las casas; y a su vez, una de las personas que puede estar más cerca de la posibilidad de evidenciar violencia familiar en los adolescentes son los docentes. Aquellos, que, después de la familia, comparten más tiempo con el menor.

Uno de los puntos del protocolo tiene que ver con las situaciones de violencia intrafamiliar o extrafamiliar detectada en la escuela, ya sea por maltrato o abuso sexual.

Qué dice el Protocolo

“No se puede invocar el ‘derecho a la intimidad’ frente a la omisión de denuncia y a la obligación legal y ética de intervenir. Cuando ocurre una vulneración grave de derechos prevalece sobre aquel el principio rector del ‘interés superior del niño’”, dice el mencionado protocolo en su Punto 2.

“Todo adulto que por algún motivo tome conocimiento sobre una probable situación de maltrato o abuso hacia un estudiante debe intervenir”, agrega, incluso sin indicadores específicos o necesidad de aportar prueba alguna; sin embargo, aclara que en caso de signos evidentes de maltrato o abuso sexual, se deben verificar las lesiones.

Según el formulario, las acciones a llevar a cabo son las siguientes:

“Realizar un informe escrito y dar intervención a un profesional de la salud, psicopedagogo, trabajador social del equipo de orientación, centro de salud o centro integrador comunitario u oro, que deberá:

-Abordar y evaluar la situación y la necesidad de articular o derivar a otras instituciones.

-Derivar al Programa Provincial de Maltrato Intrafamiliar, si persisten las dudas, informando por escrito la sospecha. Esta institución realiza el diagnóstico de la situación y evalúa la intervención del OAL (Órgano Administrativo Local) que corresponda por zona.

-Evaluará la necesidad y método de abordaje con otros actores institucionales.

Ante la confirmación del hecho, informar las autoridades pertinentes.

Realizar el seguimiento.”

Cómo vienen actuando los docentes

Carlos Cárdenas, director del Colegio Profesores Mendocinos de Luján de Cuyo, afirmó a MDZ que de entre todos los tipos de violencia que enumera el mencionado protocolo, el de violencia intra y extrafamiliar es el que menos casos registra.

“Afortunadamente no hemos tenido mucha experiencia en estos casos. Mientras ayer (por el miércoles) leíamos el protocolo, los profesores decíamos que de todas las posibilidades esta era la que menos injerencia ha tenido”, sostuvo, y agregó: “No ha sido necesario apalear a la intervención”.

Cárdenas consideró que “lo intrafamiliar ha tenido que ver con casos de abandono o problemas en las casas”, como divorcios y separaciones, y que “generalmente el síntoma es la ausencia y es ahí cuando nos damos cuenta”.

El docente consignó que la mayoría de los casos de violencia se dan entre los propios alumnos y no descartó que ese comportamiento se geste en el nido familiar.

“Esto generalmente queda en el plano de las presunciones, en el plano hipotético, aunque es real que uno aprende mirando y del ejemplo”, sostuvo Cárdenas.

Sin embargo, aseguró que “en la secundaria ya hemos llegado tarde, el alumno ya miró todo e imitó los comportamientos adultos”.

Por otra parte, según Eduardo Asensio, profesor de Lengua de un colegio secundario, hay casos de violencia intrafamiliar o extrafamiliar, y más de lo que uno que cree. “El tema es que de todos los casos de violencia que puedan registrarse y que aparecen en el protocolo, este es el que queda bajo absoluta reserva del gabinete psicopedagógico y no son divulgados al personal docente”, dijo Asensio a MDZ, quien también aseguró que durante la jornada del miércoles, el apartado sobre violencia intra y extrafamiliar fue el menos abarcado.

“Es el alumno el que acude al psicopedagogo por lo que está sufriendo en su casa y todo se maneja con absoluta reserva, salvo que un profesor detecte problemas en un alumno en particular y acuda al psicopedagogo para saber si algo le pasa”, agregó el docente.