Aunque hasta el momento sólo sea un borrador, el Protocolo de Procedimientos ante Situaciones Emergentes en las Escuelas Secundarias, e ideado por la Dirección General de Escuelas, ha estado bajo la estricta mirada del ámbito educativo provincial y ha generado más objeciones y críticas que apoyos.
Así lo reflejó MDZ Online al mostrar las opiniones de los docentes luego de que el protocolo haya sido expuesto en las escuelas durante la jornada del día miércoles, y con el cual los maestros no quedaron muy conformes con el texto del borrador, considerando que el mismo tiene varios vacíos que no terminan de convencer.
Para darnos una explicación más técnica y profesional del protocolo, este medio consultó con el psicopedagogo especializado en convivencia escolar, docente y escritor Alejandro Castro Santander, quien además es integrante del Consejo de Directores del Observatorio Internacional de la Violencia Escolar.
El especialista mostró una visión crítica, básicamente referida al tratamiento del protocolo y el contenido del mismo y señaló los errores que cometió, según su consideración, la DGE con respecto a la problemática.
Castro Santander comenzó explicando su punto de vista partiendo de la base que "los protocolos en general calman los nervios pero no resuelven el problema". Si bien señaló que estos procedimientos "son importantísimos", también suelen integrar "la última parte de un proceso".
"En la mayoría de los programas integrales de convivencia escolar y de prevención de la violencia, los protocolos son los anexos que acompañan otros instrumentos", indicó. Relacionado con lo anterior, Castro Santander expresó que los procesos de resolución de la violencia escolar "tienen que ver con la prevención de la violencia, de las indisciplinas y de la promoción de la buena convivencia", además de los protocolos.
Para Castro Santander, la base del asunto está en "armar un muy buen programa central donde se abarque la prevención, la promoción y luego la intervención, que para eso están los protocolos". Agregó que es fundamental las consultas interministeriales: "Hay que preguntarle a la gente de Salud, de Seguridad, de Justicia y de Desarrollo Humano qué es lo que tienen que hacer los docentes" en casos de violencia y vulneración de derechos.
Una de las fallas que para Castro Santander tuvo la DGE fue que los docentes hayan sido convocados antes que se establezca un sistema de prevención de violencia escolar: "No hay que preguntarle a los docentes que hay que hacer, a ellos hay que decirles que es lo que tienen que hacer".
El psicopedagogo dejó bien en claro que la opinión de los docentes es importante y postiva, "pero esa opinión hay que pedírsela al principio del proceso, porque son ellos quienes viven todos los días que es lo que pasa en las escuelas. En base a ello se hace un diagnóstico" de la situación.
"Al docente no se lo puede poner en una determinada posición, en todo caso se le puede preguntar sobre determinadas formas de gestión, capacitación y organización de las escuelas, pero no preguntarle cosas puntuales, mucho menos en relación al bullying o al ciberbullying, que es un tema muy técnico y muy complejo, en el cual los investigadores estamos permanentemente descubriendo nuevas cosas y no es fácil tratarlo", agregó.
Por todo ello, Castro Santander aseguró que "hay que pedirle a la DGE y al Gobierno que cuide al docente. Eso no significa que solamente ellos deban cuidarse a sí mismos y ver cómo lo hacen, sino que les digan cómo y luego los docentes deberán asumir los protocolos como mecanismos sencillos para no perder tiempo".
"Se ha planteado todo al revés"
A esa conclusión llegó Castro Santander una vez que repasó todo el proceso que desembocó en la presentación del borrador de protocolo en las escuelas mendocinas el pasado miércoles. Para ello, citó los dos últimos párrafos de la nota efectuada por este medio: Enterate cómo docentes piensan abordar la violencia en escuelas.
La jornada del miércoles dejó instalado un tema que obliga a que desde ahora en adelante los docentes estén más atentos al contexto de violencia que esconden ciertos alumnos para detectarlos a tiempo: "Esa parte ya los compromete. ¿Quién les está dando y capacitando para que reconozcan los indicadores de fenómenos de violencia que para muchos pasa desapercibido? Cuando los chicos entran en la pubertad y en la adolescencia, la mayoría de los fenómenos de violencia son muy difíciles de detectar".
En este sentido, las autoridades escolares instaron a los docentes a que se animen a contar lo que ven adentro de las escuelas. Cuando la DGE reúna los borradores de lo que el miércoles último se analizó en cada escuela se le dará un formato final a este protocolo: "Eso es lo que se tendría que haber hecho primero, preguntarle qué está pasando y en base a eso darles respuestas. No sólo se le pregunta a los docentes, sino también a los chicos que es lo que ven, y a partir de ahí se empieza a pensar todo el aparato de prevención, promoción e intervención".
De todas maneras, Castro Santander reiteró de que "el protocolo tiene que venir de afuera, por parte de aquellos que ya saben y están trabajando con otros protocolos relacionados con esto. Cuando se piensa que al juntar a los docentes y porque saben lo que les está pasando, lo hagan, pero no quiere decir que sepan cual es la solución. La solución hay que dárselas".
Uno de los puntos del borrador presentado y que generó mucha polémica entre los docentes es el relacionado con la exposición en los medios de comunicación de los casos de violencia escolar, como viene sucediendo en el último tiempo, ya que la DGE pide evitar este tipo de procedimientos para proteger la integridad del alumno.
"Es otra cosa que se trata mal", aseguró el profesional. Pero sí señaló que "hay que tener cuidado es el respeto a la identidad del menor. A veces se comenten errores como no nombrar al chico pero se dice el apellido del padre". Incluso su idea es que "en algunos casos, habría que respetar hasta la identidad de la escuela. No por la institución en sí, sino porque he visto casos de alumnos que se han sentido avergonzados y no quieren ir a la escuela".
"Acá hay que apelar al buen sentido común y a la responsabilidad de los medios. Eso no se puede normatizar", sentenció.
Otro de los temas abordados en las reuniones con los maestros fue las llamadas al 911 cuando se producen casos de violencia escolar, ya que muchos docentes creen que avisar a la Policía estaba prohibido: "Durante mucho tiempo se dijo que hay que tratar de resolver las cosas adentro de las escuelas y no judicializarlo ni criminalizarlo. Pasa que hay situaciones que sí lo requieren".
"Por eso ahora hay un discurso encontrado: en aquel momento se hablaba de no caer en eso y ahora decimos que los temas graves y hay que tratarlos", agregó. De todas formas, Castro Santander aseguró que ese tema "en el protocolo todavía no está claro".
En uno de los puntos en los cuales Castro Santander se mostró muy crítico sobre el planteo de realizar un control de los chicos en las redes sociales, algo que el protocolo no aborda desde ese lado pero que estuvo planteado en varias reuniones escolares: "Esa es una ingenuidad total. Estamos siempre controlando y la pregunta es cuándo vamos a prevenir y haremos cosas para que la violencia disminuya. Sino estamos desconfiando y eso es muy peligroso".
"Lo más rápido es el control, y lo que lleva más tiempo y hace pensar más a la gente que nos convoca y nos responsabiliza a todos, tiene que ver con lo educativo, y eso no está presente", aclaró.
También el profesional mendocino indicó que "hay temas como las drogas, las peleas de pandillas, armas impropias y muchísimos otros que comienzan afuera de las escuelas y terminan adentro de ellas, y no están contemplados" en el texto del protocolo o no abordados con profundidad.